'EL SOCIALISTA', Nº 097 19 de febrero de 2021

Rumbo firme en la defensa de la igualdad

En medio del desconcierto, el PSOE mantiene un rumbo firme, y eso le hace merecer la confianza mayoritaria de una ciudadanía necesitada de certidumbre para afrontar los retos que tiene por delante. Este partido sigue mirando al horizonte de la utopía de la igualdad sin perder la cara a los desafíos del presente más inmediato.

'EL SOCIALISTA', Nº 097 19 de febrero de 2021 | sábado,20 de febrero de 2021
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Salvador Illa

Editorial de 'El Socialista'

“Discriminar a alguien no puede salir gratis”, solía decir.

Cuando Beatriz Carrillo pronunció estas palabras -en la defensa de la proposición de Ley de Igualdad de Trato del grupo socialista- la memoria de Pedro Zerolo volvió a hacerse presente en el hemiciclo. En el templo de la democracia, el mismo que hace 40 años fue profanado por una banda de golpistas, España dio un nuevo paso hacia la igualdad que consagra el derecho y que sólo la política puede alcanzar desde la búsqueda de la equidad.

Formar parte del PSOE, como militante, o simpatizante implica aceptar la lucha a ultranza por la igualdad. Y no sólo como principio jurídico consagrado en una norma escrita. Sino como un logro efectivo, con consecuencias reales en la vida cotidiana. Condenadas por su ineficacia, descansan en el olvido normas jurídicas cargadas de buenas intenciones que no soportaron el peso de la realidad.

De lo que se trata es de cambiar esa realidad con hechos, más que con palabras.

Es lo que persigue un texto que llamamos con orgullo Ley Zerolo, sabiendo como sabemos que su legado y su nombre trascienden nuestras propias siglas porque ya son un símbolo de la larga lucha por la libertad.

El impulso a esta iniciativa parlamentaria es la mejor forma de celebrar el triunfo histórico del PSC en las elecciones catalanas del pasado 14 de febrero, doblando en escaños y en votos el resultado del que partíamos, hasta ser la fuerza más votada en Cataluña.

Mal harían algunos en ignorar el mensaje que trasladan las urnas; una apelación clara al reencuentro frente a quienes se empeñan en que una parte de Cataluña siga ignorando a la otra. Salvador Illa tiene la legitimidad de los votos para ser protagonista esencial de este nuevo tiempo político. Pero también la que le otorga el haber sido el único candidato que se definía por aquello que proponía y no por a quien se oponía. El único candidato que ha antepuesto la necesidad de contar con un gobierno centrado en los problemas reales de una sociedad que no puede permitirse perder más tiempo alimentando confrontaciones estériles.

Es una lección que debería haber aprendido a estas alturas una derecha que sigue pagando las consecuencias de la foto de Colón. Si algo sabemos por la experiencia reciente es que quien transige con la ultraderecha termina fagocitado por ella. Hay ejemplos sobrados en países de nuestro entorno que PP y Ciudadanos siguen ignorando, ajenos a una deriva que termina en el hundimiento a fuerza de renuncias, irresponsabilidad y cobardía.

Romper con ella exige mucho más que cambiar de sede. Mudar de casa es más fácil que enfrentarse a un pasado aún muy presente y que no dejará de existir porque alguien decida no responder a las preguntas incómodas de los medios. Y aunque se consiga el objetivo efímero de desviar la atención por unos días, no hay trampantojo lo suficientemente grande como para ocultar un descalabro que inhabilita para ser alternativa, cuando se es irrelevante en la segunda comunidad más poblada de España.

En medio del desconcierto, el PSOE mantiene un rumbo firme, y eso le hace merecer la confianza mayoritaria de una ciudadanía necesitada de certidumbre para afrontar los retos que tiene por delante.

Alguien dijo que la utopía se dibuja en la línea del horizonte. Un destino tan lejano como aparentemente inalcanzable, pero que invita a quien tiene principios a seguir avanzando hacia ella. Este partido sigue mirando al horizonte de la utopía de la igualdad sin perder la cara a los desafíos del presente más inmediato.

Esta misma semana, el gobierno de Pedro Sánchez daba un nuevo paso en esa dirección, ampliando el parque público de viviendas de alquiler y fortaleciendo el Fondo Social de Vivienda, especialmente pensando en los más vulnerables; en quienes siempre resultan marginados por la mano invisible y “supuestamente” virtuosa de un mercado que no es tal para tantas familias privadas de un derecho esencial.

Cumple el gobierno. Y porque cumple, genera confianza. Esta semana, el Consejo de Ministros trasladaba al Congreso la lista de bienes inmatriculados por la Iglesia desde la aplicación de la reforma impulsada por Aznar en 1998 y que abrió una vía al registro de propiedades inmobiliarios en cientos de pueblos y ciudades de España, que ahora puede ser impugnado por quien exhiba mejor derecho gracias a la labor de un ejecutivo que respeta el mandato de las propias Cortes en 2017.

Seguir honrando la palabra dada; seguir trabajando con rumbo firme para sacar adelante una España en la que quepamos todas y todos, incluso aquellos que siempre se la quisieron arrogar como propia.

No hay mejor forma de celebrar que, también en Cataluña, este partido sigue siendo el que más se parece a la España abierta y solidaria que mira hacia adelante sin perder el tiempo en reproches. Y con rumbo firme.



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