Cándido Méndez

Exsecretario General de la UGT y Expresidente de la Confederación y de Sindicatos

Gregorio Martín

Catedrático jubilado de Ciencias de la Computación y exDirector del Instituto de Robótica de la Univ. de Valencia

EL EMPLEO EN ESPAÑA, EN EL NUEVO ORDEN DE EUROPA

En esta reflexión se pretende encuadrar las discusiones sobre el futuro del trabajo bajo el marco de las transformaciones digital y ecológica que definen las últimas decisiones de la Unión Europea, siendo conscientes de las dudas que el desarrollo de la pandemia supone. El texto se inicia con la descripción del llamado Nuevo Orden que supone un cambio en los valores económicos de las sociedades actuales. El segundo analiza la situación del empleo en España en las coordenadas propias de inicio de 2021, que da lugar a una tercera que argumenta la urgente y absoluta necesidad de la consecución de una Europa política, con características de un Estado federal

jueves, 04 de febrero de 2021 | Por Cándido Méndez / Gregorio Martín | | ARGUMENTOS SOCIALISTAS nº 39, febrero-marzo 2021
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Hablar en España, a inicios de 2021, del futuro del empleo es muy diferente de haberlo hecho hace un año: la pandemia ha trastocado nuestra frágil oferta de trabajo. Los estudiosos de las pandemias a lo largo de la historia de la humanidad han llegado a la conclusión de que, tras las pestes medievales, las provocadas por las enfermedades importadas a América por los conquistadores o la gripe española de 1918, se produjeron profundos cambios sociales y económicos, por lo que pretender volver al punto de partida puede ser un gravísimo error

I. El Nuevo Orden del empleo

Existen cuatro parejas de conceptos que pueden ayudar a identificar la evolución de los valores, miedos, o aspiraciones de la sociedad, que entrañan un nuevo orden democrático y en su aplicación son incompatibles con el modelo clásico de impulso al crecimiento. Todas ellas condicionantes, o vinculadas, al Trabajo con Derechos (TD), concepto más amplio que el de Empleo. Los términos “Reindustrialización” (RI) e “Innovación” (IN) han coexistido, al menos desde los años 80, con los de ”Eficiencia” y “Productividad”, y en la actualidad con los de “Descarbonización” (DC) y “Digitalización” (DI); es decir, con la doble Transformación Verde y Digital que da soporte al binomio “Resiliencia” (RS) y ”Sostenibilidad (ST), reforzados por la Pandemia y el marco estratégico Next Generación (NGUE) para la Unión Europea.

El objetivo es dar vigencia, sentido social y sostenibilidad democrática a las cadenas (Ver Figura) Descarbonización-Resiliencia-Reindustrialización - Trabajo con DerechosDigitalización-Sostenibilidad- Innovación (DC-RS-RI-TD-DI-ST-IN). La primera expresa que cualquier modelo de reindustrialización tiene que incorporar la descarbonización como límite, lo que exige una gran resiliencia para convivir con esta limitación critica. La segunda cadena indica que cualquier estrategia innovadora pasa necesariamente por la digitalización, que a su vez debe incorporar la sostenibilidad como propósito general, limite que hoy por hoy no se reconoce, ya que la huella de carbono de la digitalización ya sobrepasa la de la aviación comercial.

En los manuales de economía se habla de "ventaja comparativa" y de que "El fin de la producción es el consumo". La primera es una hermosa teoría que se ha aplicado indistintamente a la división del trabajo entre personas, empresas y países, y ha sido el fundamento teórico subyacente de la globalización. La segunda es una aseveración aparentemente lógica que deviene doctrina tóxica al no añadir que este mismo consumo debe ser sostenible, tanto en lo referente a la limitación de los recursos del planeta, como en la condición de salarios sostenibles que provengan del TD.

Repasemos dos conclusiones ya conocidas antes de la aparición de COVID, sobre las condiciones necesarias para producir una revolución tecnológica sostenible:

  1. No aspirar a hacer demandas en el límite de la capacidad de adaptabilidad de la sociedad, ni a producir una redundancia económica y social generalizada, con la predecible reacción política que ello conllevará.
  2. Reconducir la búsqueda de la eficiencia a cualquier precio, ya sea a través de la globalización, la automatización, la amenaza a la seguridad y la sostenibilidad del empleo.

Actualmente vemos el progreso digital y tecnológico exclusivamente a través de la lente de la eficiencia, y permitimos que su ritmo sea fijado mediante la competencia de mercado que reduce los costos. Sin embargo, un principio prudencial es adaptar la tecnología a las personas, y no al revés. No adoptarlo ha abocado a una triple contraposición, o una triple polarización, con aumento de las desigualdades personales y territoriales, entre:

  • Trabajos de alta y baja cualificación, con reducción de las clases medias, generadas en torno a los trabajos de cualificación promedia.
  • Ciudades superestrellas que acumulan la riqueza del conocimiento y los pueblos de un medio rural vaciado
  • Capitalismo privado, protagonista de la expansión digital y capital público, que pierde peso.

La evolución de los valores de la sociedad, junto al golpe sanitario, económico y emocional de la pandemia, justifica enunciar que ya estamos ante una nueva era, aupada sobre lo verde y lo digital, al menos en el imaginario colectivo de la sociedad, que no tiene por qué coincidir con la visión de las grandes empresas, bancos e inversores. Parece lógico reclamar sean los poderes públicos los encargados de conciliar ambas visiones

II- España en sus circunstancias y necesidades

Con el episodio COVID sobre nuestras espaldas, los análisis sobre el futuro empleo en España son confusos, siendo escasos los debates bien informados y desinteresados, ya que aquellos existentes suelen limitarse a aspectos relacionados con las manoseadas reformas laborales, que en España son más de 50 hasta la fecha. En el marco de las transformaciones digital y verde, son fundamentales reformas en el campo laboral que estimulen inequívocamente una cultura organizacional distinta de todas aquellas empresas españolas que siguen mirando el futuro digital con las gafas de ayer, al igual que una reforma educativa en profundidad donde se abatan las diferencias entre enseñanzas humanísticas y tecnológicas, buscando la síntesis que los nuevos horizontes nos expresan.

En España, la pandemia, como hizo la crisis del 2008 con la construcción, ha rasgado el velo que ocultaba nuestras debilidades económicas y nos han golpeado dos pesadillas:

  • Perder el acceso a los suministros esenciales, al haber aceptado la lógica de adquirir en mercados más baratos, y con ello seguimos perplejos por la profundidad de nuestra dependencia de China para conseguir suministros médicos esenciales. Que ello también ocurriera en otros países, es un flaco consuelo.
  • Descubrir que el turismo, el sector en el que pensábamos teníamos ventajas competitivas, no es un servicio cuyo consumo sea imprescindible, e incluso que la aviación masiva, útil imprescindible para el sector, es desgraciadamente incompatible con los objetivos climáticos.

La doble Transformación Verde y Digital va a tener un impacto considerable en nuestros sectores industriales más productivos, como son el energético, el automóvil, la química o la Alimentación. La pandemia nos aporta una, aunque sombría, oportunidad, al revalorizar los productos de proximidad, y a las industrias les ha dado una valiosa experiencia sobre los colapsos de las cadenas de suministros cuando se yugula el flujo globalizado de piezas. Estas son enseñanzas anticipadas y positivas para poder gestionar lo que significa el cambio climático, porque todos los problemas que hemos tenido que abordar por la pandemia, son en gran medida consecuencia de éste, y se convertirán, si no lo corregimos, en estructurales por el calentamiento global. Al intentar aplicar a España estas consideraciones generales, no parece tener sentido hablar de políticas sectoriales como reindustrialización y otras, sino de una visión distinta, bien que apoyada en mayor medida en la industria, que tenga como vectores de propósito general la transformación verde, la digital, y, para asegurar la sostenibilidad democrática, el TD.

La digitalización, con otra orientación, puede inspirar otros modelos de desarrollo bien distinto que podrían reequilibrar nuestras desigualdades territoriales, ya que, si no se descongestionan las grandes concentraciones urbanas, las inversiones futuras pueden tener un coste beneficio muy dudoso. La pandemia algo ha enseñado en este sentido, con el teletrabajo y el éxodo de la ciudad al campo. Estamos ante decisiones sin ataduras respecto a una situación agotada. No se trata de recuperar la lógica industrial anterior, ni de proclamar demagógicamente que la innovación supone aprovechar las escurriduras de la investigación y desarrollo de otros, que pueden estar perfectamente obsoletas.

III.-Europa: Hacer de la Necesidad Virtud

En el nuevo orden no habrá empleo en España sin un avance muy rápido de la consolidación política de la UE. No va a ser fácil, pero es vital. Tenemos muchos puntos a los que adaptarnos, que no están debidamente recogidos en el debate político actual:

  1. La dinámica actual de los bienes y servicios digitales nos aboca a una cultura individualista y económicamente neoliberal, en la que puede llegar un momento, absurdo y peligroso, en el que optemos con gusto por servicios gratuitos digitales, y aceptemos pasivamente un deterioro de la sanidad o de la educación públicas, que solo podrán sortear los que tienen poder económico para acceder a servicios privados. Es decir, la política fiscal tiene, necesariamente que abordar la regulación e imposición de estos servicios, ya que parece incomprensible pagar IVA por los pañales de un bebe y al tiempo acceder a páginas de música de forma gratuita. Este es un tema nítidamente político para la socialdemocracia europea sobre la que la UE acaba de ofrecer regulaciones solventes.

  2. Entender y asumir el significado de la finalidad real de los 750.000 millones puestos en movimiento por la UE, que hemos de dejar de ver como una ONG y sí como una actuación política hacia una Europa Federal, tan compleja como vital para los españoles. Europa pretende asignar 250.000 millones de Euros para reforzar su débil posición en el campo de la Digitalización, sólo matizada por el excelente trabajo regulador de la Comisión. Los objetivos digitales no son una pléyade de pequeños proyectos que equivocadamente preparan ayuntamientos y Autonomías, sino objetivos de un futuro Estado europeo: A) Disponer de una Cloud propia que además de europea, asegure la soberanía segura de nuestros datos; B) Una aproximación continental más coherente en materia de conectividad (5G, 6G et fibra) y del despliegue de infraestructuras digitales, tanto a pequeña como a gran escala; C) Desarrollar nuestros propios microprocesadores de la nueva generación….

  3. Para hacer frente al Pacto Verde, un 37% ya tiene destino, sobre la base de las emisiones de bonos verdes. Las prioridades de la Comisión son tan arriesgadas como conocidas: A) Hidrógeno para consolidar el liderazgo verde de la UE. El gran ejemplo son los tres grandes buques insignia de la industria sueca unidos para convertir el sector siderúrgico para producir acero sin carbono, utilizando electricidad verde e hidrógeno; b) Renovación y creación de un millón de estaciones de recarga eléctrica como base para el coche eléctrico; c) Uso de las tecnologías como forma de adaptar la silvicultura y un nuevo sector agropecuario que reduzca el peso de la ganadería…

  4. El Dialogo Social Europeo, identificado con:

    - Fortalecer las entidades representativas en el ámbito laboral y garantizar el derecho a la negociación colectiva no solo a los trabajadores asalariados, sino a los autónomos, una necesidad acuciada por la precarización en la que se asienta el negocio de las plataformas digitales.

    - Una legislación de mínimos garantizados en negociación colectiva, protección social y Salario Mínimo como horizonte inmediato de la integración europea, en la lógica de la cooperación interna y la consolidación política y social tras la salida del Reino Unido.

    - El debate sobre el tiempo de trabajo, el de formación y el de ocio y cultura, que debe ser profundizado, y no pueden remitirse los dos primeros a ámbitos temporales determinados de la vida de las personas, ya que la formación tiene que integrarse, cada día más en el desarrollo del trabajo cotidiano.

    - La sostenibilidad democrática de las sociedades europeas unida al TD. Si no es así, Europa se irá deteriorando, al compás del ascenso de los partidos de extrema derecha que se presentan como los defensores del empleo solo para los nativos, como se presentaban los nazis y los fascistas en los años 30.

  5. Ubicarnos en el nuevo equilibrio geopolítico. En cualquier caso, la magnitud del reto y de los actores principales EE. UU. y China, nos abocan a la conclusión que la respuesta o es a nivel europeo o no será, ya que ningún estado de la UE puede hacerlo por sí mismo. En China, el temor del gobierno al peso creciente y descontrolado del capitalismo digital está provocando la reacción del gobierno comunista que no quiere perder el control del desarrollo económico y tecnológico del país, con actuaciones en relación con el buque insignia digital chino que es el conglomerado Ant Group (Alibaba). Nuestras limitaciones españolas saltan a la vista, por lo que nuestra capacidad de actuación en esos escenarios globales solo puede darse en el seno de un área geopolítica con peso suficiente.

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