"Análisis más detallado de los resultados de las elecciones en EE.UU.", por Alfredo Liébana Collado.

La estructura política de los EE.UU. está formada por Estados como su nombre indica, y dentro de éstos por condados, que es la unidad esencial tanto para los procesos electorales como para la mayor parte de los servicios.

17/12/20 | Alfredo LIÉBANA COLLADO
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La estructura política de los EE.UU. está formada por Estados como su nombre indica, y dentro de éstos por condados, que es la unidad esencial tanto para los procesos electorales como para la mayor parte de los servicios. Los condados son muy heterogéneos tanto en población como en extensión. En el censo del 2000, solo el 16,7% de los condados tenía más de 100.000 habitantes. Esto indica la naturaleza rural de la mayoría al responder a una estructura del siglo XIX donde era un país en gran parte rural y posteriormente afectado por el proceso de concentración en ciudades, además la gran mayoría de la población de los Estados Unidos se concentra a su vez en un pequeño número de condados.

El condado más populoso es el condado de Los Ángeles en California, con más de 10 millones de habitantes tomando como referencia los datos del 2005. Hay 14 condados con más de 2 millones, 27 con más de 1 millón, 93 con más de 500.000, 186 con más de 100.000, y 658 con más de 50.000.

El condado o equivalente menos poblado es con 82 habitantes en 2010. Hay 35 condados con menos de 1.000, otros 268 con menos de 5.000, y otros 399 con menos de 10.000 habitantes. Finalmente, los 1.462 condados restantes tienen entre 10.000 y 50.000 habitantes.

El poder de los gobiernos de los condados varía mucho de un Estado a otro, así como la relación entre condados y ciudades incorporadas.

El corazón de Nueva York es el territorio más denso del país y también uno de los más demócratas. El condado de Esmeralda, en el desértico suroeste de Nevada, es uno de los más republicanos —Trump obtuvo cinco veces más votos que Biden— y también uno de los menos densos, tiene casi 10.000 kilómetros cuadrados de superficie y solo 826 habitantes. Los republicanos (rojos) ganan en muchísimos más condados en número que los demócratas (azules). Las clasificaciones en rojos y azules corresponden a republicanos y demócratas, al revés de lo que se asocia en España a derechas e izquierdas, aunque esa clasificación no corresponda exactamente, correspondiendo mejor a conservadores y progresistas en un sentido más amplio.

Los Blancos están más a favor de Trump

Los feudos republicanos también destacan porque son de mayoría blanca. En los condados donde el presidente saliente cuadruplica a su rival, casi el 90% de la gente es blanca. En el otro extremo, en los lugares que votaron masivamente por Biden, la mayoría de la población pertenece a alguna minoría racial. De nuevo la brecha se observa también en los condados-límite, donde los candidatos ganaron por márgenes estrechos: donde lo hizo Trump, los blancos son el 77% y donde lo hizo Biden, el 60%.

En los condados demócratas hay más variedad: hay algunos de mayoría blanca, muchos mixtos y otros donde son la minoría. Es el caso del Bronx, en Nueva York, donde Biden arrasó y donde el 82% de la gente es afroamericana o de origen latino. En cambio, la composición étnico-regional de los que gana Trump es nítidamente blanca. El condado donde ganó por más diferencia es Roberts County (Texas), en el que el 91% de la poblaciones es blanca. El cuarto es Garfield County (Montana), donde los blancos son el 99%.

Trump tiene más éxito donde hay menos formación universitaria

El republicano ganó en solo tres condados donde la mayoría de la gente es universitaria, mientras que Biden se impuso en la veintena restante. De los 607 condados en los que ganó ampliamente Trump, solo 15 tienen un 25% de población universitaria y no hay ninguno que llegue al 40%. Biden ganó en 30 condados muy ampliamente, de los que 19 superan el 25% de universitarios y 10 superan el 40%.

Trump domina en condados rurales alrededor de pequeños pueblos del sureste, donde los titulados universitarios a menudo son menos, como el condado de Clinton (Kentucky). Son regiones con unos ingresos más bajos que las prósperas zonas urbanas demócratas. No obstante, la relación entre renta, estudios y clase social es más complicada de lo que podría parecer a primera vista.

Los condados donde Trump gana con holgura son estadísticamente con renta intermedia

Como sugerían los datos de estudios y urbanismo, los condados más republicanos tienen rentas medias más bajas que los de mayoría demócrata. Los territorios donde Trump se impuso por más margen son condados no urbanos con ingresos medios de 24.000 dólares por habitante (con datos de 2010), mientras que los lugares donde se impuso Biden claramente son más densos y tienen rentas de unos 33.000 dólares.

Pero la proporción de hogares pobres en cada condado es diferente: la relación entre voto y pobreza tiene forma de "U". Esto sugiere que las zonas urbanas donde arrasó Biden son más desiguales: allí la riqueza convive con una pobreza estructural, especialmente intensa. Por ejemplo, el condado de Knox, en el corazón rural de Kentucky, tiene una proporción de hogares pobres mayor incluso que Filadelfia, urbe principal de Pensilvania (37% contra 24%). Pero en la primera ganó Trump por 67 puntos y en la segunda Biden por 63. Entre medias, hay condados azules como Somerset (Nueva Jersey) y rojos como Douglas (Colorado) donde la pobreza no llega ni al 5% de la población. De los 20 condados de más de 5.000 habitantes con menor tasa de pobreza, ocho fueron demócratas y 12 republicanos.

Trump gana en los territorios de empleo industrial y agrícola

Otra clave para entender la relación entre voto y riqueza en Estados Unidos pasa por mirar el tipo de empleos. Alleghany (Carolina del Norte) está dominado por la mano de obra agrícola, al igual que Bailey (Texas) o Cassia (Idaho), donde Trump ganó a su rival. Trump también venció en 17 de los 20 condados con más trabajadores del sector de producción, a veces con mucho margen, como en Murray (Georgia), Tippah (Mississippi) o La Grange (Indiana). En el otro extremo está Washington DC, la capital del país, uno de los condados más azules de la Unión, donde el 92% de la gente trabaja en labores de gestión, ventas o servicios.

Trump arrasa en algunas partes del país

Los feudos del republicano se concentran en algunos Estados: son condados del corazón del Medio Oeste (Wyoming, Dakota del Norte, Idaho), del viejo sur (Alabama, Kentucky, Tennessee) o en la intersección entre ambos (Arkansas, Oklahoma, Misuri o Virginia Occidental). El caso más espectacular es Wyoming: Allí el 74% de la gente vive en condados donde Trump duplicó, como mínimo, los votos de Biden. En el extremo contrario están Massachusetts, Vermont o el distrito de Columbia.

Los condados reflejan la división del voto estadounidense. Los republicanos tienen más éxito donde se combinan el componente rural, la raza blanca, los ingresos (relativamente) modestos con los trabajos manuales, así como la menor formación universitaria. La fractura, cada vez más definida, caracteriza los lugares donde los mensajes de Trump son más populares, marcando también el presente y posible futuro del Partido Republicano.

ANÁLISIS POR ESTADOS:

Como se puede observar gana Trump en los Estados centrales y Biden en las costas, así como en los cinco Estados más al sur y tres del este y Alaska donde gana Trump. Los resultados en población son de casi 73 millones para Biden por 78 millones para Trump. El colegio electoral es de 538, con lo que requiere para ganar 270, los demócratas obtienen 306 por 232 los republicanos.

Las elecciones de 2020 no fueron un fracaso completo del trumpismo en su estilo basado en el enfrentamiento entre razas y en los agravios falsos. Incluso a pesar de la pandemia y la recesión económica, casi once millones más le votaron en 2020 respecto a la anterior elección. La campaña de Trump logró activar a millones de nuevos votantes en zonas rurales, antiguas zonas industriales y en el electorado latino en Florida (por su política de enfrentamiento con el régimen cubano) y Tejas (por el miedo de los antiguos emigrantes a la competencia con los nuevos), con un incremento del 28% en este colectivo, esto muestra una clara evidencia del atractivo de la política nacionalista de Trump y su mensaje populista entre importantes sectores de norteamericanos.

Los demócratas habían creído que la inmigración que está cambiando el país les iba a favorecer claramente, así como la mayor afluencia de votantes y la repulsión generalizada hacia el presidente podrían inclinar los estados tradicionalmente republicanos a su favor. Y los datos nos dicen que se votó contra Trump, pero que no ha sido un voto hacia los demócratas.

La clave del margen de gobierno de los demócratas está en el Senado, donde faltan dos elecciones de senadores en Georgia por resolver el 5 de Enero al no superar ninguno de los candidatos el 50 %, ganando de momento el republicano por un 2 % de los votos. En este proceso además de la elección presidencial se elegían 35 senadores, de los que anteriormente eran 23 republicanos y 12 demócratas, pero las dos únicas victorias que lograron ganar los demócratas sobre lo que tenían fueron en Colorado y en Arizona.

Los demócratas suelen votar menos en las elecciones especiales, pero Biden ha ganado en Georgia por un margen muy pequeño. En la primera vuelta han ganado los republicanos, pero se encuentran muy divididos a causa de que Donald Trum se niega a reconocer su derrota en ese estado, pero el gobernador republicano ha certificado los resultados de las elecciones presidenciales como es su obligación legal. Los más incautos admiradores de Trump podrían no votar si de verdad creen que va a haber fraude electoral y que su voto no va a servir de nada. Por esta razón, los republicanos temen perder este desempate.

Actualmente los senadores elegidos más los que había dan la mayoría a los republicanos por dos votos. En caso de que los demócratas ganaran las dos elecciones que faltan, el presidente del Senado (la vicepresidenta del gobierno, que es demócrata) decidiría en caso de empate con lo que las propuestas demócratas podrían salir adelante. Hay que recordar que el segundo mandato de Obama quedó bloqueado por el boicot de una mayoría republicana en el Senado.


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