Impresiones sobre las elecciones de EE UU

El combate contra la extrema derecha no ha acabado el 3 de Noviembre. Fortalecer la democracia y recuperar su prestigio es el camino. Seguirá, pero una batalla ya se ha ganado. ...

09/11/20 | Por Adolfo Piñedo Simal | https://adolfopinedosimal.wordpress.com/
Escucha el artículo

foto: Gayatri Malhotra

Impresiones sobre las elecciones de EE UU

No hace falta insistir mucho en la idea de que las elecciones americanas tienen gran importancia. Habrá tiempo para hacer análisis en profundidad sobre las tendencias que marcan. Por ahora se trata de comentar los aspectos más destacados.

Trump pierde. La cuestión esencial de estas elecciones era si EE UU (y el resto del mundo) se libraban de Trump. Por eso lo primero a valorar es que Trump ha perdido las elecciones. Trump ha perdido en el voto popular por más de cuatro millones de votos y perderá también el Colegio Electoral por un margen que se sabrá cuando se resuelvan recursos y nuevos recuentos. En EEUU, es frecuente que el Presidente en ejercicio consiga su reelección. De ahí el mérito de la victoria de Biden, un político discreto del establishment (tan denigrado por los populistas de todo signo). Muchos pensaban que Biden no era el mejor candidato para batir a Trump por carecer de un liderazgo reconocido, en agudo contraste con Trump. Biden no despertaba ningún entusiasmo, pero tampoco ningún rechazo, lo cual ha sido muy útil para recoger el voto anti-Trump. De eso se trataba: votar a Biden para librarse de Trump.

Un golpe a la extrema derecha.  Hace cuatro años, la victoria de Trump se vio como un espectacular éxito de la extrema derecha que avanzaba en todas partes. La crisis económica del 2008 tuvo una secuela política en forma de una oleada nacionalista, reaccionaria y populista que llevó al poder a los Bolsonaro, Salvini, etc.,  provocó la aparición de nuevos partidos (como Vox en España) y el engorde de otros en casi toda Europa. La victoria de Trump en EE UU insufló aire en ese movimiento. La derrota de Trump es, por tanto, un duro golpe, pero no su derrota definitiva. Trump ha tenido más de 70 millones de votos, bastantes más de los que obtuvo hace cuatro años.  Entonces Trump era una incógnita. Esta vez ya no lo era. La cuestión que se va a plantear en el inmediato futuro es cual sea el rumbo del Partido Republicano, una vez perdida la Presidencia. ¿Habrá conseguido Trump reconvertir el viejo partido en un partido trumpista? ¿O por el contrario, se librarán de Trump también en el partido y volverán a ser un partido conservador al uso? La solución mañana. Pero de lo que no cabe duda es que la extrema derecha, el nacionalismo reaccionario y populista ha recibido un golpe.

El desprestigio de la democracia. Creo que todos contemplamos con estupor que el país líder mundial en tecnología tenga un sistema electoral tan obsoleto. Parece mentira que se tarde una semana o más en recontar los votos y veremos cuantas semanas más para resolver impugnaciones. Es un sistema electoral que adolece de una falta de representatividad alarmante: hace cuatro años, sin ir más lejos, Clinton ganó el voto popular pero el Colegio Electoral lo ganó Trump. Además, el sistema parece diseñado para dificultar el ejercicio del voto. Nada de eso es casual y refleja una pugna secular entre republicanos y demócratas, éstos promoviendo la ampliación del ejercicio del voto y aquellos obstaculizándolo. Es lo que vemos en estas elecciones con Trump pidiendo que se dejen de contar votos y Biden lo contrario.

Para colmo, el propio Presidente de los EE UU ha declarado solemnemente que el sistema electoral americano es fraudulento.  Una declaración muy bien recibida por Maduro que manda en Venezuela gracias a procesos electorales, estos sí, fraudulentos. No sé cuántos seguidores de Trump le creerán, pero sean los que sean, lo cierto es que la democracia sale del cuatrienio de Trump desacreditada.

La extrema derecha es poco amiga de la democracia. Solo considera válidos los resultados cuando gana. Y solo considera que un gobierno es legítimo cuando es el suyo. Trump quiere que los tribunales alteren a su favor el resultado electoral, pero sabe que eso es imposible porque no van a encontrar pruebas de que se haya producido un fraude masivo. Puede hacer creer a sus bases que no ha perdido sino que le han robado la elección para, de ese modo, mantener su liderazgo. Y orienta al partido republicano a una oposición frontal a un Presidente al que considera ilegítimo ¿Le seguirá el partido republicano en ese viaje?

Que la extrema derecha quiere socavar los cimientos de la democracia se ve en todas partes, sea con la apelación a los militares en Brasil, sea deslegitimando al poder político democrático. En España Vox y Abascal se han hartado de llamar ilegítimo al Gobierno de Sánchez al que acusan de ser producto de un fraude electoral. ¡Qué originales!

El combate contra la extrema derecha no ha acabado el 3 de Noviembre. Fortalecer la democracia y recuperar su prestigio es el camino. Seguirá, pero una batalla ya se ha ganado.

La polarización política. Cuatro años después, los EE UU no son "más grandes". Siguen siendo la primera potencia económica del planeta, pero las distancias con China se acortan. Y se acortarán más por los distintos resultados sanitarios y económicos que arroja la gestión de la pandemia en EE UU y China. Son los líderes mundiales en tecnología, pero China ya les disputa el terreno. La política exterior de Trump se ha orientado a cabrear a sus aliados. El balance de la extrema derecha no es, precisamente, unos EE UU más poderosos, sino todo lo contrario; con Trump se ha acentuado el declive de la potencia americana.

Trump deja tras de sí una sociedad dividida y enfrentada. La polarización política no solo es consecuencia de las políticas de Trump, políticas sectarias donde quien no está conmigo es mi enemigo. Hay una polarización creciente en  todas las sociedades, producto de una creciente desigualdad con una exigua minoría acaparando todos los frutos del crecimiento económico mientras otra parte de la sociedad retrocede. La tendencia a la inestabilidad política y a la radicalización está en la base de la sociedad y de ella se aprovechan las extremas derechas de todo el mundo. El populismo verbal de Trump se tradujo en  un gobierno de ricos para los ricos. La más notables medida económica adoptada por Trump fue hacer un gigantesco regalo fiscal a las corporaciones, lo cual aumenta la desigualdad y alimenta la polarización.

Biden ha lanzado un mensaje de unidad en su primer discurso. Pero dudo mucho que tenga eco. En los primeros meses va a tener que rectificar las principales políticas de Trump sea en relación al COVID, sea en materia fiscal o medioambiental. Algo que no parece muy viable que se haga dialogando con el trumpismo. Veremos.


También te puede interesar...


La Moción de Censura de Vox

La segunda ola: lo que pasa en Madrid.

Septiembre

El franquismo y la inferioridad moral de la derecha

El gran acuerdo

Elecciones del 12J

Después del estado de alarma

La recuperación

El estado de la pandemia

Sobre la prórroga del Estado de Alarma

REDES | SOCIALES


     Actualidad | Noticias actualidad
actualidad | opinión | debate | entrevistas




Volver arriba