La segunda ola: lo que pasa en Madrid.

Salvar empresas no es solo meter dinero público a espuertas. Pasa por que las ayudas que sean necesarias se utilicen para modernizar el sistema productivo. Lo que la UE llama la recuperación verde y la digitalización. Tiene razón la Sra. Botín cuando señala que hay empresas que no merecen ser salvadas.

05/10/20 | Por Adolfo Piñedo Simal | https://adolfopinedosimal.wordpress.com/
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Cuando se esperaba que la segunda ola del coronavirus llegara en otoño, resulta que se ha adelantado y la tenemos encima desde Agosto. La segunda ola se expande por toda Europa, pero es en España donde golpea antes y con más fuerza. Madrid, en particular, se ha convertido en el epicentro de esta segunda ola. Lo que pasa en Madrid es motivo de preocupación en toda España e incluso en toda Europa porque desde Madrid la infección se puede propagar fácilmente a muchos otros lugares, dentro y fuera de España.

No está muy claro por qué la infección se ha desatado en España antes que en otros países. Visto lo que ha pasado, es probable que la desescalada haya sido precipitada. Es comprensible que con la epidemia contenida, hubiese mucha presión por “abrir la economía”, es decir, levantar las restricciones, para salvar la campaña turística. El Gobierno de la CM, en concreto, presionó mucho para saltar de fase y abrir cuanto antes bares, restaurantes y ocio nocturno. Incluso falseó los datos para lograrlo. Se sabe que es en espacios cerrados y abarrotados donde uno puede contagiar a muchos y desencadenar una transmisión masiva. Así es que abrir pronto esos espacios ha sido, sin duda un error. Nueva York que tuvo su primera ola a la vez que Madrid, es apenas ahora cunado abre la restauración dentro del local y eso con muchas restricciones.

Se acordó mucho antes de levantar el estado de alarma que las CC AA debían prepararse para tomar el control de la pandemia, contratando un buen número de rastreadores, reforzando la atención primaria y aumentando su capacidad de hacer test, entre otras medidas. Unas CC AA lo hicieron y otras no. El Gobierno de la CM se comprometió a hacerlo pero no lo hizo. Al día de hoy, cinco meses después de tomar el control, el número de rastreadores sigue siendo insuficiente, los test se hacen con notables retrasos (lo que les hace ineficaces) y las carencias en atención primaria son clamorosas. La única novedad implementada por el Gobierno de la CM ha sido la construcción de un hospital COVID, que sigue en construcción.

En una pandemia, la colaboración de los ciudadanos es esencial y para lograrlo es necesario que las autoridades transmitan mensajes claros y únicos y los repitan con insistencia (recordemos el quédate en casa). Durante la primera fase de la pandemia, el Gobierno de la CM ha destacado por oponerse a las medidas adoptadas desde el Gobierno de España. Así, se descalificó el estado de alarma, se atacaron las medidas de confinamiento porque “solo servían para arruinar a Madrid”, etc. Asumido el control de la pandemia, se acusó al Gobierno de España de abandonar a las CCAA a su suerte, ignorando los miles de millones de euros que el Gobierno ha entregado a todas ellas, especialmente a Madrid, precisamente, para prepararse para la segunda ola. Cuando ésta ha llegado, el PP ha reclamado al Gobierno de España un plan y criterios comunes para actuar con un mismo patrón en todo el territorio. Finalmente, este plan se acordó con el Gobierno de la CM para, horas después, ser desautorizado por la propia CM y por casi todos los presidentes autonómicos del PP. En síntesis, los ciudadanos de Madrid reciben un mensaje de su Gobierno Regional oponiéndose a las medidas acordadas por el Gobierno de España y la mayoría de las CCAA. La genial presidenta madrileña ha encontrado una explicación simple a esas medidas: Illa quiere perjudicar a Madrid para presentarse a las elecciones catalanas. Lo que equivale a llamar a los ciudadanos madrileños a desoírlas. La irresponsabilidad de los gobernantes madrileños es palmaria.

Si miramos lo que ha pasado en otros países, entenderemos mejor lo que pasa en España. Italia sigue en estado de alarma, a pesar de que sus cifras son buenas. Pero lo dirigentes italianos entienden que el estado de alarma es un instrumento útil en caso de una segunda ola. Aquí, en España, vista la posición de los distintos partidos, hubiese sido imposible una medida así. El Gobierno, que ha salvado las votaciones del estado de alarma por los pelos, no ha tenido más remedio que levantarlo, lo que automáticamente devuelve el control a las CCAA. A todas luces, lo que pasa en la CM se llama descontrol. Y sin estado de alarma en vigor, intervenir en Madrid es francamente difícil.

Quizás las CCAA, Madrid en particular, deberían haberse fijado en las medidas que otros países europeos han tomado. Marsella y otras ciudades han sido confinada por el Gobierno francés. ¿Será que Macron aspira a presentarse a las elecciones catalanas? Con cifras incomparablemente mejores que Madrid, el Gobierno alemán anuncia que vienen meses muy duros y anuncia medidas a partir de cifras de incidencia que equivalen a la décima parte de las de Madrid.

A mi juicio, asimilar el levantamiento de alarma a una nueva normalidad transmitió un mensaje erróneo. Si decimos que se ha dominado al virus y que pasamos a una nueva normalidad la gente, especialmente los jóvenes, entienden que las cosas vuelven a ser como antes y, por ende, tratan de comportarse como antes del confinamiento. Eso explica que en esta fase de la pandemia se hayan producido muchos más contagios entre los jóvenes y que fiestas, botellones y eventos similares hayan sido una de las causas de una transmisión masiva y, por ende, del rebrote.

La falta de preparación para la “nueva normalidad” se extiende al transporte público, respecto del cual poco o nada se ha hecho y, sobre todo, al inicio del nuevo curso escolar. Como ha explicado la Ministra del ramo, si abre la economía hay que abrir los colegios. Y aquí también cada CCAA ha ido a su bola. No todas las CCAA han actuado del mismo modo. Importa destacar que la CM ha sido muy renuente a tomar medidas encaminadas a reducir las aglomeraciones en el transporte público y a bajar la ratio en las aulas. Han estado preocupados, eso sí, de los viajeros que entraban por Barajas, porque el aeropuerto es competencia del Estado y siempre hay que echar la culpa al Gobierno de España de lo malo que pasa en Madrid. De lo que parece no haberse enterado los gobernantes madrileños es que el virus de esta segunda ola no necesitaba importación: estaba en Madrid, como demostraban con claridad los test de seroprevalencia.

Finalmente, pero no menos importante, echar la culpa de la calamitosa situación de la pandemia en Madrid a los recortes en Sanidad no es justo. Pero tampoco lo es minimizar las consecuencias de los mismos. Algunos datos pueden arrojar luz sobre las debilidades que ha demostrado el sistema sanitario madrileño, claramente desbordado en la primera ola de la pandemia.:

  • Entre 2009 y 2018 el gasto sanitario por habitante ha caído en la CM un 13 % en términos reales, es decir, descontando la inflación.
  • En el mismo período, el gasto en Atención Primaria cayó un 16 % con los mismos parámetros.
  • Entre 2008 y 2016 la población madrileña creció en alrededor de medio millón de habitantes. En el mismo período el SERMAS perdió 4.000 profesionales. Sin mencionar las sustitución de personal fijo por eventuales, que han crecido como la espuma.
  • La inversión del SERMAS en esos años se redujo a la quinta parte de lo que era al inicio del período. Y aquí se habla de equipos médicos y de mantenimiento, investigación etc.

Va contra el sentido común creer que los recortes no han tenido ningún efecto en la capacidad del sistema sanitario de la CM. Y esa pérdida de capacidad sí que es achacable directamente a quienes han gobernado la CM durante estos años.

En paralelo conviene destacar otras dos cifras :

  • La bonificación del 100 % en el Impuesto de Patrimonio para patrimonios de más de dos millones, beneficia al 0,6 % de los contribuyentes, los cuales son, obviamente, los más pudientes, que se ahorran, entre todos, 800 millones al año.
  • En el Impuesto de Sucesiones (herencias) hay una deducción del 99% para ciertos grados de parentesco. Pues bien, los 2.000 contribuyentes (en el primer grado) con herencias superiores al millón de euros se benefician de más de 1.500 millones en su conjunto

Lo que tienen en común estos “recortes” es que suprimen la fiscalidad sobre la riqueza que se posee o la que se hereda y afecta solo a unos pocos miles de ciudadanos. Estas cifras expresan mejor que cien discursos la naturaleza de las políticas de las derechas: ahorrar impuestos a los más pudientes y, a la vez, reducir lo que se invierte en sanidad, educación etc. Y esa política sí que ha tenido efectos en la respuesta que Madrid ha dado a la pandemia.

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