OPINIÓN

Lo mejor…y lo peor de cada uno.

Lo mejor y lo peor de cada uno…y sólo llevamos 2 días. Ánimo, compatriotas, término que utilizan a menudo los políticos; yo digo, ánimo ciudadanía…que esto lo sacamos adelante entre todos y todas, vengas de donde vengas.

16/03/2020 | Por Carlos Morales Sánchez | https://www.nuevatribuna.es/
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Estamos ante una situación extremadamente compleja, en donde no deberíamos incluir la ideología o las preferencias de cada cual. Sin embargo, estas situaciones ponen de manifiesto -sacan a la luz- lo peor y lo mejor del ser humano; y esto debemos someterlo al análisis de la observación y generar, de cara al futuro, una corrección -positivada- de los hechos que demuestran lo peor y fortalecer, los que demuestran lo mejor (esa corrección y/o refuerzo, sólo se puede hacer gracias al derecho).

Por ser muy gráfico, voy a partir con un ejemplo -pero añadiré otros muchos menos reconocibles- para que intentemos generar un antídoto o vacuna a futuro. Hace unos días, hemos conocido el positivo del Diputado y Concejal de VOX Javier Ortega Smith, quien en un mensaje por redes sociales indicaba "maldito virus chino…" cuando todos sabemos a estas alturas que la denominación -su nombre- es Covid-19 o en terminología popular, coronavirus.

Para colmo de males, esta inclusión la hacía para destacar que él estaba luchando con sus "anticuerpos españoles…"; o sea, hay una clara intencionalidad racista, ideológica. Si cambiamos el término maldito virus chino, por maldito Covid-19, vemos la diferencia entre un personaje enfermo de odio y fascismo en sus venas (utilizando correctamente su terminología, no sólo son anticuerpos españoles, sino también argentinos…) respecto de alguien que objetivamente tiene en mente que el problema sea derrotar al virus. El objetivo común, solidario y compartido, frente al personal y egoísta, intentando aprovechar cualquier minuto para hablar de la supremacía de unos sobre otros.

Pero este claro mensaje intencionado -no un error- suele ser recurrente en muchas conversaciones de chat (las redes han permitido que, desde la izquierda a la derecha, pasando por las religiones) se vean de forma continua, como una persona tal o cual, va acompañada o sustituida por un término -normalmente- vejatorio. Hay quien, al escribirlo, no entienda que su uso tiene una consecuencia, pero precisamente para eso, está el nombre. El nombre de las personas nos evita todo esto; el nombre de los virus, el nombre de las cosas, nos hace ser objetivos y no ofensivos en nuestros comentarios.

Cuando queremos decir que la Ministra Canaria, ha dado positivo, también nos estamos equivocando. Se puede aludir a su cargo como Ministra de Política Territorial o a su nombre, Carolina Darias y tan contentos. Cuando decimos que la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados -yo he visto en varios chats tratarla como "cotorra argentina" -aludiendo a la plaga de cotorras que con este nombre se han instalado en España, pero en este caso, refiriéndose a Cayetana Alvarez de Toledo, le recuerdo a aquellos que lo hacen, que están haciendo lo mismo que hace  Ortega Smith…sacar lo peor y más profundo que hay en nuestro cuerpo que es el nacionalismo, contra lo que debemos luchar con la razón, la educación y el derecho.El "supremacismo" que, entre otros, utilizan sin medir consecuencias personas tan "ilustradas" como Donald Trump o Jair Bolsonaro, no pueden ser un ejemplo a seguir.

Si en todos los momentos difíciles y críticos uno debe aprender, pues hagámoslo en esta oportunidad. Observemos nuestros actos y -ya que vamos a utilizar las redes de forma obsesiva en estos momentos- pongamos freno a este uso, llamemos a las cosas, los virus, las personas por su nombre.

Siguiendo con la idea de lo mejor y lo peor de cada uno, debo decir que (escribo este artículo el domingo 15) ayer por la noche, justo después de las palabras del presidente del Gobierno en Televisión, dándonos las indicaciones a seguir y las decisiones alcanzadas en el Consejo de Ministros extraordinario, comenzaron a oírse los aplausos en todas partes. No eran aplausos a la alocución del presidente, pero sí fueron un antídoto a quienes intervinieron justo después, para seguir equivocándose. De esto, hablaré en otro artículo.

Mis hijas y mi mujer, los 4 juntos, pudimos compartir un momento de emoción profunda, en donde se plasma -precisamente- lo mejor del ser humano: la solidaridad. Un aplauso de agradecimiento a nuestros sanitarios que son la primera línea de la batalla que estamos dando, son los que están en las trincheras combatiendo por nosotros, los que sin todos los medios que quisiéramos están ahí, horas y horas…para frenar el ritmo de contagios y que nuestros mayores (los más expuestos en esta crisis) no sean el número que aumenta las estadísticas de cada día. Bravo por la ciudadanía, pues -al menos en Chamberí, mi casa- el sonido era maravilloso.

Estoy seguro, también, que fruto de la observación el análisis y el derecho, seremos capaces -de una vez y para siempre- dejar claro que la sanidad pública universal y de calidad es una fuente de garantía para la ciudadanía, que no es de derechas ni de izquierdas, es de todos y que o la defendemos cuando haya que hacerlo o cada vez se hará más pequeña y tendremos menos oportunidades de cara al futuro. Me atrevo a decir que la posición heroica en la que están nuestros médicos y personal sanitario llevará en el futuro inmediato a blindar este punto¿habrá algún insensato que se proponga privatizar la sanidad pública después de esto?, lo dudo; pero para evitarlo con garantías, como digo, está el derecho…

Lo mejor y lo peor de cada uno…y sólo llevamos 2 días. Ánimo, compatriotas, término que utilizan a menudo los políticos; yo digo, ánimo ciudadanía…que esto lo sacamos adelante entre todos y todas, vengas de donde vengas.

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