La política en la pandemia

En resumen, vamos a entrar en crisis económica sin el apoyo de una buena parte de la derecha y de los independentistas. Sobre la economía volveré en la próximo entrega.

05/04/20 | Por Adolfo Piñedo Simal | https://adolfopinedosimal.wordpress.com/
Escucha el artículo

Estamos viviendo un acontecimiento único en nuestras vidas: una pandemia que afecta a casi todos los países, empezando por los más desarrollados. Sin duda la pandemia alcanzará al resto del mundo antes o después. La pandemia es un desastre natural radicalmente nuevo frente al cual no existe una guía de cómo actuar. Claro que hay experiencias de epidemias causadas por otros virus y por eso hay un cierto conocimiento acumulado en la OMS. Pero este virus es nuevo. Sobre su comportamiento y, por tanto, sobre su tratamiento, hay muchas más preguntas que respuestas, más dudas que certezas. Por eso, todos los países improvisan. Todos aprenden sobre la marcha. Ningún país estaba preparado para esto. Así es que, en cualquier país la oposición puede acusar al gobierno de improvisar, de no tener previsión, incluso de dar bandazos. Claro que eso no sirve para nada más para intentar aprovecharse del virus para lograr alguna ventaja partidista.

Por regla general, los gobiernos se han atenido al consejo de los expertos. En cada momento de la epidemia y a la vista de su evolución, éstos han formulado recomendaciones que los gobiernos han transformado en decisiones. En un primer momento, la política aplicada ha sido intentar aislar a los primeros infectados en la esperanza de contener el brote en su inicio. Pero la extraordinaria facilidad con que el virus se propaga ha hecho fracasar ese intento. Tampoco ha dado resultado el cierre de fronteras. Lo cual ha llevado a una política de intentar frenar el contagio mediante el distanciamiento social. Al mismo tiempo se ha ensayado la detección de infectados para su inmediato aislamiento con más o menos éxito según los medios disponibles en cada país.

Importa destacar que las políticas aplicadas requieren de la cooperación ciudadana sin la cual la eficacia de las mismas es menor. Hay que notar que en algunos países como Japón o Suecia, el llamado distanciamiento social se logra (o casi) sin necesidad de drásticas medidas de confinamiento sino por la colaboración disciplinada de la gente. Para lograr la cooperación de la gente es importante que todas las fuerzas políticas avalen esas medidas; que los medios de comunicación las expliquen con insistencia y sería bueno que también en las redes sociales los creadores de opinión remen en esa dirección. Desgraciadamente, en estas abundan los locos, los irresponsables, los ignorantes y los que parece que disfrutan esparciendo el odio.

No todos los gobiernos han aplicado la política de seguir las recomendaciones de los expertos. Durante muchas semanas, Trump ha minusvalorado la gravedad de la enfermedad, calificándola de una gripe ligera. Y lo que es peor, los medios afines se han dedicado a denigrar a los expertos como el mejor medio de ignorar sus recomendaciones. Finalmente, ante el crecimiento exponencial de los casos confirmados los gobernadores de los Estados, uno tras otro, han ido decidiendo las mismas medidas de distanciamiento social que se aplican en otros países. Al día de hoy, varios Estados siguen sin adoptar medida alguna. Algo parecido ocurre en Brasil. Por no hablar del genio que preside Bielorusia, que ha recomendado un tratamiento de sauna y vodka para combatir el virus.

El hecho a destacar es que una pandemia global está teniendo respuestas nacionales. No hay una respuesta global porque la OMS no tiene ni medios ni autoridad para organizar tal respuesta. Hay dos tipos de respuestas nacionales: una que consiste, básicamente, en el distanciamiento social para frenar los contagios y otra que consiste en dejar que la pandemia siga su curso. Hay una aparente contradicción entre salud y economía porque las medidas de aislamiento, inevitablemente, conducen a un parón en seco de la actividad económica y, con toda probabilidad, a una grave recesión. Por eso Trump dice que el remedio es peor que la enfermedad y se inclina por que ésta siga su curso natural. Como se ve, hay dos políticas distintas para enfrentarse a la pandemia. Una toma medidas como el confinamiento de la población (con distintos niveles de intensidad, según países), priorizando la salud sobre la economía y busca reducir el número de víctimas. La otra prioriza la economía y busca minimizar los daños económicos. Según los defensores de ésta, también la depresión económica producirá muertes. No dicen que también la economía podría pararse en caso de una infección masiva y concentrada en el tiempo. Solo que sería un parón caótico.

En las políticas de los Trump, Bolsonaro y demás hay, además, un componente anticientífico, que es uno de los rasgos del nacionalismo reaccionario que ha prosperado estos tiempos. Es el mismo componente de los que niegan el cambio climático porque quieren que la economía siga funcionando sin el engorro de la descarbonización.

Creo que una de las primeras lecciones a extraer de la pandemia es la necesidad de reforzar la OMS, algo incompatible con la ola de nacionalismo reaccionario.

En España, el Gobierno ha seguido la opinión de los expertos con los ritmos y tiempos que éstos marcaban. O dicho de otro modo, en España se hace lo que dicen los expertos que viene a ser lo mismo que se hace en casi todos los países en las mismas circunstancias. A mí me parece una buena política frente a la epidemia, con independencia de que pueda haber matices en esta o aquella actuación.

La oposición ha apoyado el Estado de Alarma así como el grueso de las medidas, no sin ataques al Gobierno y petición de dimisiones. Pero a raíz de las medidas de "hibernación" de la economía Vox ha decido dejar de apoyar al Gobierno y, de postre, pedir la dimisión del mismo. Es algo insólito en los países de nuestro entorno. Ante una catástrofe natural como ésta la oposición apoya al Gobierno. Lo malo de la posición de Vox es que el PP le siga. La buena noticia es que Ciudadanos ha adoptado una posición sensata.

El independentismo se opone a la política del Gobierno porque invade competencias autonómicas. Para el independentismo la autonomía está antes que la salud de los ciudadanos. En medio de la pandemia seguir con la política de confrontación con el Estado es un disparate mayúsculo.

En resumen, vamos a entrar en crisis económica sin el apoyo de una buena parte de la derecha y de los independentistas. Sobre la economía volveré en la próximo entrega.

Nos enfrentamos a la pandemia con la sanidad transferida a las CCAA e importa valorar como funciona este modelo de gestión sanitaria descentralizada en una crisis como esta. Me parece que los distintos servicios regionales resisten bien el esfuerzo a que son sometidos. Funciona también la coordinación con el Estado. En definitiva quienes creían que el Estado de las Autonomías sería una ruina económica y un fiasco sanitario se equivocan. Pero una lección a extraer de esta crisis es que urge institucionalizar la coordinación. Es patético el esfuerzo de los gestores regionales comprando material cada uno por su cuenta cuando es mucho más eficiente y más rápido que el Estado compre en nombre de todos. El modelo será un federalismo cooperativo, que es lo que toca para consolidar el Estado de las Autonomías. Justamente para lo mismo, habrá que reforzar las instituciones centrales del SNS. Y, finalmente, pero no menos importante invertir mucho más, pero muchísimo más en ciencia. Como parte del debate político observamos con melancolía la posición de algunos Presidentes Autonómicos, que lejos de asumir sus responsabilidades en esta crisis, se empeñan en despejarlas hacia arriba. Seguramente para tapar su poco brillante gestión.

La pandemia nos mete en una recesión económica tremenda. En definitiva, estamos ante una doble crisis, sanitaria y económica. Y si la crisis sanitaria está resultando difícil de enfrentar la económica no será más fácil. Sobre esto volveré.

 

También te puede interesar...


La crisis del coronavirus

Elecciones en Cataluña, Euskadi y Galicia

Nuevo Gobierno: primeros pasos

Nuevo Gobierno: primeros pasos

Por fin, gobierno

Nicola-Sturgeon | Lideresa SNP
Elecciones británicas: el nacionalismo gana, la izquierda pierde

foto: Toimetaja tõlkebüroo
Cataluña y la gobernabilidad de España

Acuerdo entre PSOE y UP
Más dificil todavía

Rtve.es
La sentencia y su secuela

Novedades en la precampaña

REDES | SOCIALES


     Actualidad | Noticias actualidad
actualidad | opinión | debate | entrevistas




Volver arriba