CULTURA

POESÍA ANTIFRANQUISTA DE RESISTENCIA

Juan López.
Vocal Asesor del Gabinete
del Secretario de Estado de Educación.

09/02/2020 | Por Juan Lopez

“ Una tarde nos sentamos en la biblioteca del palacio. León Felipe planteaba el problema: ¿ Qué hacemos? Unos se habían ido a Valencia. Serrano Plaja, Miguel Hernández, Luis Cernuda, Izcaray y otros estaban en las unidades militares. Quedábamos el Secretario de la Alianza, León Felipe, Rafael y yo. Hacía mucho frío. León Felipe no había abandonado su gabán de cazador de osos y nos daba consejos para la muerte. Lo mejor es quemarse, decía…Se había terminado la esperanza. León Felipe se rasgaba la barbilla, se la acariciaba, le pedía consejo. Sí, mejor morir. ¿ Y cómo? Pues en aquella misma biblioteca, quemándola. Morir junto con los incunables, con la sabiduría acumulada por el hombre, con la poesía…  No, no, contestaba otro poeta vivo Rafael Alberti. Eso es imposible. El papel tiene sus caprichos. Se empeña en doblarse por las puntas, en chamuscarse… ¿ Tú sabes el tiempo que tendríamos para tener miedo y arrepentirnos y querernos liberar de todos los pensamientos sublimes de huida? No, no podían arder dos poetas dentro de la biblioteca de la alianza de intelectuales. Sería demasiado honor para el General que asediaba Madrid. Lo mejor era tener fe. Y León Felipe y Rafael Alberti pasaron la noche del7 de noviembreconvencidos de que algún milagro podía suceder…” María Teresa León. “ Memoria de la melancolía” 1977, pgs 232-233.

 

La poesía de Resistencia versa sobre  la historia de hombres y mujeres que dieron su vida por defender la democracia, luchando contra el fascismo, contra el franquismo.

Gracias a ellas y a ellos estamos hoy aquí disfrutando de la democracia en la sede de un partido político. “ Los socialistas no mueren, se siembran” Pablo Iglesias

 

La poesía de Resistencia  es un reconocimiento de estos mártires por defender la libertad y de denuncia de la injusticia social, de  la crueldad, del odio y del fanatismo ,   que les llevó a la persecución, al exilio o a la muerte. Como la poética del éxodo de León Felipe, porque en ella se verifica la presencia, superposición e incluso fuerte pugna de prevalencia entre la línea de denuncia emotiva individual y otra objetiva doctrinal. Expresión profunda de la  mutilación de la persecución y la muerte y, a partir de ella, la posibilidad del canto que “hace crecer la espigas”.

 

“ Levantad la cabeza  y no me miréis con dolor, porque yo no soy el que canta la destrucción, sino la esperanza” (León Felipe. “ Versos y blasfemias de caminante”. Madrid. Visor.1984).

 

León Felipe se apoya en el canto de esperanza. Sin embargo, para llegar a sumergirse, en la esencia de ese canto, es necesario la aceptación ética de la tragedia española, en el firme rechazo del silencio cómplice o resignado y  en  la conciencia de la destrucción. La esperanza tiene como base fundamental la necesidad de la conciencia colectiva que los poetas de la Resistencia quieren sublevar con su versos.

 

 “ Aunque el silencio acerca de ella sea el mismo ominoso silencio que ha pesado sobre tanta verdad en España, la Resistencia, su voz, ha llegado aquí donde tenía que llegar y es hoy conciencia viva entre todos, conciencia manifiesta en las voces de sus poetas, desde los hijos de la ira hasta las generaciones más próximas” Giner de los Ríos. “ Litoral”.  pg 192.

 

La poesía de la Resistencia, su tono de denuncia, lainapelabilidad del destino trágico de España, el clamor contra las injusticias: las que se dan socialmente  y las inherentes a la propia existencia,  se inscribe también en la línea del grito lorquiano, al mismo tiempo que anuncia el alcance universal de su lamento. La imagen de la destrucción es justamente ese punto de la conciencia del que tiene que partir, para empezar a regar el árbol de la esperanza.  La poesía cumpliendo una función ética por encima de los valores estéticos.  El misterio es la base de las sombras que angustian al poeta; la tragedia es la voz doliente de todos los hombres y mujeres que sufren en la anchura y en la intensidad de los tiempos.  

 

Los poemas de Resistencia tienen esa fuerza humana que, en los momentos  críticos de la Historia, levantan a hombres y a mujeres, de lo doméstico a lo épico, de lo contingente a lo esencial, de lo sórdido a lo ético. No es el poeta que simplemente observa, sino el que empáticamente se adentra en el dolor  de la lucha por la defensa de la dignidad humana. El dolor humano se encarna en su obra, en su voz, en sus lágrimas, convirtiéndose en poesía, en grito, en denuncia, en lamento que rechaza toda retórica, porque está escrita desde el corazón, desde las entrañas.

 

Uno  texto significativo de todo ello es el  Octavio Paz por estar escrito  en plena guerra civil española (1938) , anunciando la visita de León Felipe a México. Este hecho sirve a Octavio Paz para justificar su condena al conflicto armado, desde una posición solidaria “con el pueblo español” partidario del bando republicano, con estas palabras.  “Los poetas, que siempre y desde el principio, hemos estado con el pueblo español, creemos que cuando la Revolución del Hombre haya acabado con el último villano,  nuestras alegrías y  nuestros dolores, serán más puros. Por eso no renunciamos a nuestra humanidad, al dolor y a la alegría, sino que luchamos por obtenerla , íntegramente” Octavio Paz , 1938  “ Bienvenida” p. 4

 

“El  símbolo de la poesía de la Resistencia es el fuego.  Vinculándola no sólo a Prometeo, sino también a Heráclito, para quien el fuego actuaba como “agente de la transmutación”, “puesto que todas las cosas se derivan de él y a él han de volver”. El fuego, como semilla que se reproduce en cada vida sucesiva,  es el mediador entre las formas que se desvanecen y las que se crean. Es un símbolo, pues, de purificación y de regeneración”. Concha Zardoya. “El símbolo parabólico de la Resistencia” 1984, pg.24

 

 

“ Mi general…

¡Qué bonita letra tiene usted!

¡ Oh , qué preciosa caligrafía de cuartel!

Así escriben los tiranos ¿verdad?

¡Y los gloriosos dictadores…!

¡ Qué rasgos!

¡Qué pulso!

¿ Quién le enseñó a escribir así, mi general?

Se dice general y se dice verdugo.

Los dos tienen el mismo rango,

los mismos galardones.

El general se diferencia del verdugo solamente

En que el general tiene la letra más bonita.

Para firmar una sentencia de muerte

hay que tener la letra muy bonita…

¡ qué bonita letra tien Vd, mi general!”

 

León Felipe. “ Al fusilamiento de Grimau” en “Antología rota”. 1975, pgs. 236-237



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