   miércoles, 05 de junio de 2019

Por Adolfo Piñedo Simal | Un comentario leve sobre las elecciones europeas | https://adolfopinedosimal.wordpress.com | publicado. martes, 04 de junio de 2019

Un comentario leve sobre las elecciones europeas



Las recientes elecciones al Parlamento Europeo se han considerado como una especie de referéndum sobre la existencia misma de la UE, puesta en cuestión por el ascenso de partidos de extrema derecha que, aunque con importantes diferencias de un país a otro, tienen como denominador común un nacionalismo exacerbado. La recuperación de la soberanía nacional implica, en el caso más extremo (el Reino Unido), la salida de la UE. En otros, la propuesta de reforma de la Unión, vaciándola de contenido. Por eso, el mayor interés de estas elecciones era hasta donde llegaría la marea nacionalista.

La oleada de fuerzas nacionalistas y de extrema derecha es el peor legado de la crisis económica. Los nacionalistas ha sido capaces de encauzar el malestar social contra Europa y sus instituciones, aprovechando la inmigración para construir discursos identitarios. El nacionalismo suele venir acompañado de recortes de libertades, caminado hacia una "democracia iliberal". En resumen, nacionalismo equivale a menos Europa y menos democracia

El nacionalismo tuvo un punto álgido en el referéndum para la salida del Reino Unido. A pesar del resultado favorable a irse, el Reino Unido sigue en la UE y, por tanto, los británicos han votado en estas elecciones al Parlamento Europeo, con la previsión de que, cuando se produzca la salida, los británicos serán sustituidos por diputados de otros países. Importa, pues, comentar, en primer término el resultado de las elecciones en este país.

Un partido de reciente creación, el Brexit Party, ha ganado las elecciones con un 31,69% de los votos. Un gran éxito para su promotor, Farage, que, por cierto, ya ganó en 2014 con el UKIP. Si le sumamos los votos del viejo UKIP, observamos que los expresamente partidarios de salir ya de la UE representan poco más de un tercio y eso deja en el aire el resultado de un hipotético segundo referéndum. Los votos de liberales, verdes, nacionalistas escoceses y otros claramente partidarios de seguir en Europa suman casi lo mismo. Conservadores y laboristas han sufrido una verdadera catástrofe que, sin duda, tienen que ver con la desastrosa gestión del Brexit. En resumen, el resultado de las elecciones en el RU no expresan un deseo claro del electorado de salir de la Unión y agravan la crisis política. Groso modo, hay un tercio del electorado incondicionalmente partidario de irse, otro tercio incondicionalmente partidario de quedarse y otro tercio que puede estar en una u otra opción. Eso explica la situación de bloqueo en la Cámara de los Comunes que la dimisión de May pretende desbloquear. Importa destacar que con un 8% de votos, el Partido Conservador no es muy entusiasta de convocar elecciones, con lo cual, la situación de bloqueo en la Cámara de los Comunes parece que puede seguir. En conclusión, el resultado de las elecciones en el Reino Unido no da un mensaje claro. Hoy por hoy, nada está decido y todo puede ocurrir.

En la reciente campaña, nadie ha planteado la salida de su país de la UE, cosa que parece lógico a la vista del caos en que el Brexit ha convertido la política británica. No hay, pues, una amenaza a corto plazo para la existencia de la UE: nadie ha propuesto irse y el RU no es un espejo en el que nadie se quiera mirar.

Descartando la salida, los nacionalistas han hecho del rechazo a la inmigración su caballo de batalla para hacer su afirmación nacional. A la vez, proponen una reforma de la UE en la dirección de reducir sus competencias y devolver soberanía a los estados. La extrema derecha, los nacionalismos, han avanzado respecto de las elecciones de 2014. Entonces eran tres los grupos parlamentarios que acogían a estas formaciones y representaban cerca del 20 % del Europarlamento. Ahora rondan el 25 %. Suben, pero quedan muy lejos de ser decisivos en el futuro de Europa. Además, son incapaces de unirse porque las diferencias entre ellos son muy grandes. No son una fuerza decisiva en el Parlamento. El peligro de la extrema derecha reside en que gobiernan en varios importantes países: Italia, Hungría y Polonia, principalmente. Y es desde esos gobiernos desde donde tratarán de crear dificultades a la UE.

El ascenso de la extrema derecha viene acompañado de un retroceso de la izquierda. La socialdemocracia pierde fuerza (51 escaños menos) pero también los otros partidos de la izquierda (6 menos). El declive de la socialdemocracia tiene que ver con las insatisfactorias políticas aplicadas en la crisis y, cada vez más, con la incomprensión del nuevo capitalismo que emerge tras la crisis. La alianza de socialdemócratas y conservadores sigue siendo necesaria para gobernar Europa. Necesaria, pero no suficiente. El nuevo parlamento está más fragmentado que el anterior y la gobernabilidad de Europa depende de que al menos tres grupos se pongan de acuerdo: conservadores, socialdemócratas y liberales, aunque bueno sería que el acuerdo se extienda también a verdes y a las otras izquierdas. En definitiva, si el enemigo es la extrema derecha, habría que encontrar un cierto consenso de todos los demás. Por ahora, se está forjando un acuerdo entre socialistas y liberales, cosa que debe tener alguna consecuencia en la política española. Porque no puede ser que, aquí, Ciudadanos considere al PSOE el enemigo a batir cuando en Europa son aliados. Si ese consenso fragua, es posible que de estas elecciones se siga un fortalecimiento de la UE.

La disputa comercial y tecnológica entre China y EE UU ha puesto de relieve que esos dos países son los actores principales en el mundo que viene. No está claro el papel que Europa puede jugar. Para pintar algo Europa tiene que estar unida y apostar por tener un papel en el panorama tecnológico hoy dominado por compañías americanas y, crecientemente, chinas. Es dudoso que Europa lo consiga. Pero no hay ninguna duda de que país por país solo jugaremos algún papel secundario. Lo que implica nuevos pasos en la unión, entre los que cabe señalar la defensa.

Es posible que sepamos cual es la respuesta a los problemas, pero si de algo podemos estar seguros es que el nacionalismo no es la respuesta a los problemas que tenemos por delante.

 

 

 

 

 

Un comentario leve sobre las elecciones europeas  
  
Adolfo Piñedo Simal


https://adolfopinedosimal.wordpress.com | lunes, 20 de mayo de 2019


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