   lunes, 13 de mayo de 2019

Desayunos Europa Press | Contigo Hay Cambio | Gabilondo quiere renegociar la deuda de la Comunidad de Madrid Desayunos Europa Press

He insistido en distintos ámbitos, también en la misma Asamblea de Madrid, en que la situación de la Comunidad es insostenible.
Se dice, con razón, que Madrid es una región extraordinaria. Puede resultar paradójico, pero es estrictamente así: una Comunidad extraordinaria en una situación insostenible.
Es insostenible social, económica, política y medioambientalmente. Por tanto, desde el afecto y reconocimiento a nuestra región, al trabajo de tantos, a la enorme competencia, preparación y talento, a la ambición y generosidad y a la cantidad de recursos y potencialidades, he insistido en que Madrid es aún una región inexplorada.
Y si situamos como prioridad afrontar, abordar y resolver los problemas de la ciudadanía, en Madrid la situación es acuciante para no pocos y ya nadie puede desmentir lo que tantas veces y desde un principio venimos diciendo: que Madrid es una Comunidad rica pero con enormes desigualdades. Que Madrid es una Comunidad con un presupuesto de más de 22.000  millones de euros (22.776 millones). Una Comunidad rica y endeudada con 33.270 millones de euros, 5.079 euros por habitante.
Esto se corresponde con un incremento de la misma de 8.075 millones en cuatro años. Lo peor de esta deuda que nos han traído los distintos presupuestos de estos años, apoyados por Cs, es que no ha servido para transformar nada, y que ahora condiciona las cuentas de los próximos años, porque nada más plantearnos el presupuesto de 2020 habrá que hacer un apartado de deuda pública para pagar 2.800 millones de euros de capital amortizado y unos 760 millones de intereses.
Somos una Comunidad excepcional que no explora sus posibilidades y capacidades, resignada a no ocupar un lugar de liderazgo y de vanguardia entre las regiones europeas y, sin embargo, con enormes lastres para el crecimiento, por las importantes bolsas de vulnerabilidad.
Lo realmente doloroso es que nos encontramos en una Comunidad sin proyecto ni horizonte perfilado, y sin horizonte no se ve ni de cerca.
Madrid representa el 18% de la actividad económica de España. Es la Comunidad con la mejor posición de PIB per cápita de todo nuestro país, solo superada por Cataluña. A la vez, ha perdido posiciones en materia de innovación y competitividad respecto a otras regiones europeas y su volumen de exportaciones (11,3%) se encuentra por debajo de otras regiones, como por ejemplo Cataluña (26,9%). No faltan datos positivos sobre nuestra Comunidad y sería injusto no reconocer los logros de una sociedad activa y dinámica como la nuestra, pero no puedo dejar de sentir que se está desaprovechando el potencial de la Comunidad por una suerte de inercia, resignación, cuando no dejadez, en las políticas de promoción y desarrollo económico, particularmente en los referido a la gestión de la innovación, el talento y la vertebración territorial.
Nos preocupa la sostenibilidad financiera de la Comunidad, teniendo en cuenta que la deuda pública supone un 150% del presupuesto de la región. Se precisa un plan estratégico para la reducción de la deuda de la Comunidad y la renegociación de la misma.
Tenemos que garantizar la sostenibilidad de unos presupuestos justos, mediante una fiscalidad solidaria y equilibrada
Nos proponemos generar los ingresos necesarios para financiar los servicios públicos de calidad, permitiendo una justa redistribución y operar como un instrumento de política económica y financiera que permita el desarrollo eficiente de la economía regional.
Por esto cuando hablamos de la necesidad de un cambio, después de la gestión de veinticuatro años de políticas conservadoras, implica un cambio de estrategia y reconfigurar el modelo de crecimiento económico para que nos situemos al nivel de las grandes regiones europeas. Lo he dicho en más de una ocasión: Madrid ha de ser comparable y equiparable con la Îlle de France, Rotterdam, el gran Londres, en materia de industrias innovadoras, capital creativo y sostenibilidad. Y eso conlleva actuar sobre ámbitos concretos con determinación y audacia.
Y, desde luego, mi modo de concebir la tarea que ha de corresponder a un gobierno es la de generar consensos políticos y sociales suficientes para poner en marcha un proyecto que ha de ser moderno y dinámico, basado en nuestro potencial de innovación, talento y conocimiento.
No hay más camino que el diálogo y el acuerdo. No hay otro modo de proceder con estabilidad que la adecuada participación, sin dejarse llevar por el puro inmediatismo. Y para ello se requieren equipos solventes, competentes, experimentados. No es menor la responsabilidad de gestionar un presupuesto de más de 22.000 millones de euros.
Por tanto, uno de los mayores desafíos para Madrid es la elaboración de un presupuesto sostenible, equilibrado y solidario.
Esto supone establecer con claridad un procedimiento que tenga en cuenta los postulados de los grupos parlamentarios, además de no olvidar que no partimos de cero en la elaboración del mismo, sino que debemos atender una amortización de 2.893 millones de euros, más sus intereses de unos 760 millones de euros, como ya he señalado.
Y ese ya es un gasto fijo, inicial, antes de la elaboración de las nuevas cuentas. La cuestión es cómo lograr prosperidad, bienestar, crecimiento y riqueza para nuestra Comunidad. Cómo hacerlo de modo eficiente y sin exclusiones. Porque no hay estabilidad sin equilibrio. Y no hay prosperidad sin estabilidad.
La regeneración en la Comunidad de Madrid está ligada, sin ninguna duda, a la estabilidad. La Legislatura que en estos días concluye ha estado jalonada de denuncias, indagaciones judiciales y hechos probados que, una y otra vez, han puesto en cuestión, en cierto modo, el crédito y la capacidad de quienes han gobernado esta Comunidad, y con apoyos bien concretos. Y esto ha afectado al buen nombre de la propia institución. En esta Legislatura también ha habido comportamientos lejos de lo exigible a los responsables públicos. Por ejemplo, las resistencias al trabajo parlamentario de la Comisión de Investigación de la Corrupción forman parte de un modo de concebir el poder. La moción de censura a la presidenta de la Comunidad, que desde nuestro Grupo Parlamentario presentamos, no se limitaba a cuestionar a una persona concreta sino a toda una época y a un modo de proceder que ha perdurado en los últimos cuatro años con el apoyo de Ciudadanos. En total, han sido veinticuatro años dedicados a concebir el gobierno de esta Comunidad de una manera que ha de ser cambiada.
Transformar esto significa todo un cambio en la forma de gobernar. Hemos vivido una experiencia en los modos de proceder más orientados a tener en cuenta los intereses particulares, cuando no propios, hasta ocasionar un daño patrimonial y siempre institucional. Ese modo de concebir las cosas es el germen de toda corrupción, y su fundamento. Y necesitamos instituciones justas y con credibilidad. Consistentes y fuertes, democráticas.
Y la Comunidad no pocas veces ha estado por un lado distraída, necesariamente en asuntos que no eran resolver los problemas de los ciudadanos, y paralizada en los necesarios procesos de reforma. Desde luego, los presupuestos conservadores no han impulsado estos procesos.
Necesitamos un cambio para reformar, transformar y progresar en la Comunidad de Madrid. Solo por este camino lograremos la necesaria cohesión social y la calidad de vida para todos que exige la Constitución. Y así se garantiza la convivencia y la paz social.
Sabemos que un político nunca es un empresario de lo público. Porque creemos que la cohesión se logra mediante políticas públicas, servicios públicos, servicios sociales, y por supuesto, la vivienda y la movilidad. Al respecto queda mucha política de vertebración por hacer.
Siempre que miramos cuáles son las prioridades de un gobierno debemos observar su presupuesto. En Madrid estamos por debajo de la media nacional en inversión en sanidad y educación. Tenemos la obligación de responder a las necesidades de nuestra ciudadanía.
Queremos construir 30 nuevos centros de atención primaria para que no se colapsen las urgencias u otros servicios, para reducir las listas de espera quirúrgicas y el tiempo de espera para la salud mental, y también la atención bucodental. Daremos un impulso en tecnología y en medios a nuestros hospitales públicos.
La segregación escolar determina unos índices inaceptables de abandono escolar en los tramos de renta más bajos. A veces, PISA no es la medida más adecuada si lo que queremos corregir es la equidad educativa, y en Madrid tenemos un drama que condena a los niños a repetir el destino de pobreza de sus padres. Por eso, queremos orientar el gasto por alumno para acercarlo paulatinamente a niveles europeos. Vamos a impulsar la educación de cero a tres años avanzando hacia su gratuidad, conscientes de que esta etapa educativa es esencial para luchar contra la desigualdad y vamos a reforzar las ayudas para gastos educativos y las becas, también las de comedor.
Y desde luego la economía es decisiva, hace falta una economía social, humana, con alma y corazón. Solamente así habrá progreso en Madrid.
Es en este contexto en el que cabe decir que, efectivamente, el empleo es determinante, pero un empleo de calidad, un empleo que permita una adecuada calidad de vida. Tanto en la dedicación como en la remuneración, en la igualdad y en la continuidad. De lo contrario no habrá una adecuada relación entre el crecimiento del empleo y la lucha contra la igualdad y la pobreza.
No es admisible que con crecimientos económicos por encima del 3% al año sigamos manteniendo tasas de vulnerabilidad del 20%.
Y si no hay políticas específicas para procurar un parque de alquiler a precios asequibles, no será posible hacer un proyecto de vida para la gente joven y para su emancipación.
Cuando la brecha salarial persiste y se cronifica hay una parte de la sociedad que personal, social y económicamente, queda postergada: las mujeres. Y si esto ha sido siempre insostenible, el impulso y el discurso, la acción de las mujeres, su justa reivindicación, no solo de un espacio sino de otra sociedad, anuncia que quien no sea capaz de comprender que este proceso es imparable, quedará al margen de todo progreso social. Y por supuesto, contra toda violencia, desde luego contra la violencia de género y contra las agresiones sexuales. Por una sociedad de personas libres e iguales.
A veces pensamos que la política consiste en el arte de hacernos oír, pero es decisiva la capacidad de escuchar y, desde luego, hay una palabra y una expresión olvidada, consistente, que es el cambio climático. Y la situación es también insostenible, y no se reduce simplemente a la calidad del aire. Supone una nueva concepción de la economía hacia una transición ecológica que fomente nuevos empleos relacionados con la descarbonización, las energías limpias y la economía verde. Y, puestos a escuchar, hagámoslo del grito de los jóvenes contra el cambio climático en nuestra Comunidad.
Esto supone un cambio que consideramos un cambio en las formas de gobernar, una vez que, a nuestro juicio no hay horizonte en el modelo vigente en la Comunidad de Madrid que algunos pretenden consolidar, confirmando una región de desigualdades.
Entre barrios, entre zonas, entre municipios, las diferencias son en la Comunidad de Madrid extraordinarias. El nivel de desigualdad en nuestra región es alarmante. El 46% de los hogares madrileños tiene dificultades para llegar a fin de mes, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2017. El 17% de la población está en riesgo de caer en la pobreza. Y casi el 50% de los madrileños de entre 18 y 35 años siguen viviendo con sus padres por los bajos salarios, los altos precios y el impacto sobre ellos de los turísticos.Y eso ya no puede atribuirse sin más a la geografía física ni a la geografía humana. Cuando se trata de derechos y de servicios para ejercerlos hemos de hablar del resultado de determinadas políticas y en Madrid las diferencias territoriales, a pesar de ser una Comunidad rica, necesitan una mayor consideración.
Nos hemos venido preguntando cuáles son las herramientas que ha de impulsar un gobierno para resolverlo. Ya sabemos que el actual presupuesto no resulta adecuado y que consolida el vigente estado de cosas. Ni en educación, ni en sanidad, ni en transportes, por ejemplo, se afronta este desequilibrio. Estas son algunas de las razones de nuestras reiteradas enmiendas a la totalidad a los presupuestos que ha presentado el Gobierno de Madrid.
La mayor desconsideración de los sucesivos gobiernos regionales ha sido para con la desigualdad y no se han impulsado políticas para eliminarla, sino que se ha consolidado esta realidad.
Los ayuntamientos deben poder planificar sus políticas, hacen un gran esfuerzo para responder a sus vecinos, hace falta más sensibilidad. Se precisa en Madrid un pacto local y configuraremos un programa de inversión regional en los municipios de acuerdo con criterios objetivos, claros y evaluables, porque la gestión es claramente mejorable y es el momento de impulsar la liquidación de los planes regionales PRISMA 2008-2011, ampliado a 2015 y del PIR 2016-2019.
En materia fiscal debemos abordar el asunto en toda su raíz, no solo hablar de subir o bajar, porque lo que realmente precisamos es unos presupuestos justos y equilibrados.
Una fiscalidad justa permite la acción económica y la productividad. No debe ser un obstáculo, al contrario, debe ser un acicate y elemento de cohesión, integración y equidad.
La fiscalidad es también un pacto y se pueden buscar mecanismos para utilizarla como un estímulo. Por ejemplo, ¿por qué no pensar que es posible bonificar a ciertas empresas si logran crear empleo? Si hay empresas excelentes en creación de empleo y en la calidad del mismo se puede pensar no ya en no subir impuestos, sino en bajarlos.
El cambio que proponemos no busca de la mera sustitución ni del mero recambio de poder, ni la simple reposición. El cambio es más profundo que el mero repuesto de un modelo de desconsideración. Somos la alternativa de progreso que necesita Madrid.
Señoras y señores, no me presento como una fuerza de repuesto. La ciudadanía precisa un cambio efectivo y estoy dispuesto a liderar ese proceso. Si Madrid es extraordinario es debido a su enorme fuerza e iniciativa social, a su carácter innovador, a tantos autónomos que abren espacios difíciles, a veces de riesgo, y al talento de las universidades, de los centros de innovación e investigación. Y a sus propuestas también de innovación social. Por eso es importante construir futuro con medidas de cambio presentes.
Creemos en la fuerza transformadora de la prudencia como inteligencia práctica y de la acción. Diálogo y acuerdo. No faltarán dificultades.
Necesitamos incentivar una I+D+i con una inversión del 2% del presupuesto regional a lo largo de la legislatura y de alto valor añadido, esto es estratégico para Madrid. Solo a través de la ciencia, la investigación, las artes y su fuerza recreadora y de regeneración de la sociedad, y de la cultura como constitución de valores y como industria, será posible. No excluyo a nadie. Ya he dicho que quien excluye se autoexcluye. Es necesario aglutinar fuerzas, impulsar procesos para no dejar a nadie al margen. Y estoy dispuesto, estamos dispuestos, a ello para lograrlo.


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