   miércoles, 01 de mayo de 2019

Por Adolfo Piñedo Simal | Reflexiones sobre las elecciones generales | https://adolfopinedosimal.wordpress.com | publicado. miércoles, 01 de mayo de 2019

La democracia española funciona



La democracia española funciona

No es una noticia porque todo dios da por hecho que vivimos en una democracia plena, donde las elecciones libres son la regla. No obstante, conviene empezar por destacar el carácter plenamente democrático de las recientes elecciones, para desmentir los cuentos en que los independentistas basan su discurso. Al contrario de lo que Puigdemont, Torra y compañía tratan de vender en Europa, aquí hay una democracia plena como se observa de un simple examen de estas elecciones.

En esta ocasión, el llamamiento a las urnas ha sido atendido por algo más del 75% del electorado, con un incremento de más de dos millones de votantes equivalentes a 5,8 puntos porcentuales. La crecida de participación se debe a la polarización de la campaña y a lo incierto del resultado. Trece grupos políticos, de los que dos son nuevos en las Cortes, han obtenido escaño, lo que refleja una más que notable pluralidad. Todas las opciones políticas están representadas en las Cortes, incluidos los enemigos de la democracia y los enemigos de la Constitución y todos podrán defender libremente sus planteamientos. Tal parece que la democracia ha echado raíces profundas en nuestro suelo, a pesar de no disfrutar de una larga tradición democrática.

Los socialistas ganan las elecciones en España

Este es, sin duda, el titular más destacado del resultado de las elecciones generales del 28A. Lo es porque contradice la tendencia al declive de la socialdemocracia europea. Un declive que trae causa en la gestión de la crisis económica iniciada en 2008 y que tan profundos cambios está trayendo en el panorama político de casi todos los países. Por eso, el titular "los socialistas ganan en España" resuena en toda Europa, en vísperas de las elecciones europeas.

Es una victoria clara, ya que, con 123 escaños, casi duplica al segundo partido, el PP. Siguiendo la evolución de las encuestas podemos tratar de explicarnos la causa del aumento de más de dos millones de votos y 38 escaños que logra el PSOE. Un primer salto hacia arriba en la intención de voto se produce a raíz de la moción de censura de Junio del pasado año. Muchos dentro y fuera del PSOE creían que el apoyo de los independentistas catalanes a la moción de censura sería un desastre. Los malos resultados del PSOE-A en las autonómicas andaluzas se quisieron explicar en función de la supuesta alianza con los independentistas. En concreto, este fue el análisis de las derechas que, en consecuencia, desencadenaron un desmesurado y brutal ataque contra Sánchez al que presentaban como un rehén de los independentistas y un enemigo de España. No digo que esa campaña no haya tenido algún efecto, reduciendo quizás el voto potencial del PSOE, al que muchas encuestas le daban más escaños hace pocos meses. Pero en todo caso, la experiencia dice que se equivocaban de medio a medio los que auguraban una catástrofe. Visto desde otro ángulo, la política de desinflamación, que incluye el diálogo, dentro de la Constitución, con los partidos e instituciones catalanas cuenta con el aval de las urnas.

Un segundo salto se produce a raíz de la formación del gobierno de Andalucía. La irrupción de la extrema derecha y su inclusión en el pacto de gobierno dejaba claro que, si la suma daba, tendríamos un gobierno similar en España, con la extrema derecha en el Gobierno. Si había sido posible en Andalucía, feudo histórico de la izquierda, todo indicaba que era posible, incluso probable en España. Las tres derechas dejaban claro que eso sería, precisamente, lo que pasaría, si el resultado lo permitía. De modo que el voto útil al PSOE aparecía como la respuesta obvia al peligro de que la extrema derecha llegara al gobierno. Sin duda este miedo a la extrema derecha ha movilizado votos a favor del PSOE. Esto se ve con claridad en Andalucía, donde el PSOE sube medio millón de votos en cosa de cuatro meses.

La estrategia de Sánchez ha sido hacer campaña desde el BOE. Sánchez ha aprovechado los nueve meses en el Gobierno para adoptar una medida tras otra ofreciendo una agenda social que atienda a los desastres sociales de la crisis económica. Por decirlo en corto, los recortes de Zapatero costaron al PSOE varios millones de votos. Los viernes sociales de Sánchez le han dado dos millones de votos. Este asunto tiene su importancia porque observando el panorama europeo, el éxito de los socialistas portugueses tiene que ver con políticas semejantes, políticas de corte socialdemócratas. Y el SPD trata de salir del declive adoptando programas más en línea de la socialdemocracia. Hacer buenas políticas sociales da más resultado que agitar banderas y vitorear a España. La experiencia española reforzará la tenencia a girar a la izquierda de la socialdemocracia.

 

Quiero insistir en las tres cosas que, en mi opinión, han avalado las urnas el 28A. Abordar el conflicto catalán mediante el diálogo dentro de la Constitución, hacer buenas políticas sociales que palíen los efectos de la crisis y denunciar el peligro de la extrema derecha, cuyo discurso ha sido comprado por el PP y, en parte, por ciudadanos y se ha presentado como socio de gobierno de un tripartito de derecha.

 

Victoria insuficiente de la izquierda.

El retroceso de Podemos, que se cifra en 1,32 millones de votos y 29 escaños, hace que el bloque de las izquierdas haya ganado las elecciones, pero no haya alcanzado la mayoría absoluta. Por cierto los ideólogos del populismo que decían que el eje izquierda-derecha había dejado de tener vigencia tendrán que replanteárselo porque esta campaña se ha polarizado como nunca entre izquierda y derecha. La izquierda ha ganado en votos por poco, pero en escaños por una diferencia notable: 165 a 147. Por tanto las derechas han sufrido una derrota severa y la izquierda gana, aunque su victoria es insuficiente para tener mayoría absoluta. Iglesias insiste en que el resultado de Podemos no es tan bueno como quisieran pero es suficiente. No es verdad. La gran bajada de Podemos hace que la izquierda no alcance la mayoría absoluta para poder gobernar sin necesidad de contar con nadie más. Es, pues, insuficiente. Pero, como se suele decir, Iglesias trata de sacar la victoria de entre los dientes de la derrota. Siendo, junto con el PP el partido que más ha bajado, trata de aparecer como un ganador de estas elecciones para lo cual exige estar en el gobierno. A veces da la impresión de que es él quien va a hacer el gobierno y de que vamos a tener un gobierno de Iglesias con Sánchez como un socio secundario y de poco fiar, lo cual no parece un buen punto de partida para negociar.

Siguiendo los sondeos, se aprecia que Podemos tiene una tendencia sostenida a la baja y el resultado final confirma la tendencia de modo que la campaña no ha supuesto una inflexión. Lo cual es lógico porque la campaña de Podemos se ha basado en ofrecerse una y otra vez como socio de gobierno de Sánchez, algo bien distinto al Podemos de hace tres años, cuyo objetivo era adelantar al PSOE. Pero, claro, para que Podemos forme parte de un gobierno de Sánchez, lo primero es que Sánchez gane. De modo que Podemos ha contribuido a la campaña de Sánchez. Iglesias se ha lucido en los dos debates defendiendo un programa de tipo socialdemócrata, cosa que también ha hecho Sánchez. La parte positiva de esto es que no parece difícil llegar a un acuerdo programático entre PSOE y Podemos.

La dificultad estará en el tipo de gobierno. Se comprende que a Iglesias le interese la coalición. Y también se comprende que a Sánchez le interese más el gobierno a la portuguesa. La solución, después de las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Con Rivera no

Por razones fáciles de entender, Podemos ha hecho cuestión de vida o muerte evitar un pacto Sánchez-Rivera, a pesar de que Rivera ha dejado claro que no se va a producir. Cierto que no hay que fiarse de la palabra de Rivera, porque, como decía el conde de Romanones, en política "nunca jamás" quiere decir "hasta la semana que viene". Pero hay que entender que Rivera no está interesado en pactar con Sánchez y no porque crea que está vendido al separatismo, una verdadera chorrada, sino por otros motivos: primero porque cree que el giro a la derecha le ha funcionado y segundo porque aunque los números no dan para convertirse en el líder de la oposición, el estado comatoso del PP cree que le permite erigirse en la alternativa de gobierno.

Observando la evolución de las encuestas se aprecia que hace un año Ciudadanos era el primer partido en intención de voto. La moción de censura descolocó a Ciudadanos que, apoyando a Rajoy, perdió con él. Desde entonces, Ciudadanos entró una bajada acusada y su dirección entró en pánico cuando se enteró que Vox estaba mordiendo en su electorado. Creo que esto fue lo que llevó a Rivera a formular su política de bloqueo al PSOE, como exponente del giro a la derecha. Ciertamente, los resultados de Ciudadanos mejoran los que obtuvo en las anteriores elecciones pero empeoran mucho lo que le daban las encuestas hace un año, pasando de ser primera fuerza en las encuestas a tercera fuerza en la realidad. La moción de censura hizo que Sánchez se cruzara en lo que parecía un camino llano hacia la Moncloa. Rivera piensa que Sánchez le ha madrugado y no se lo perdona.

Ciudadanos nació con vocación de bisagra, es decir, sirviendo para evitar que los nacionalistas fuesen necesarios para completar las mayorías de gobierno del PSOE o del PP. Los números dicen que ahora es cuando se podría completar la mayoría del PSOE con Ciudadanos y de este modo no habría ninguna necesidad de buscar a los nacionalistas. Eso es lo que ve mucha gente, incluyendo electores de Ciudadanos y del PSOE. Y a eso se opone radicalmente Rivera. Lo inteligente por parte del PSOE es dejar claro que si ese acuerdo no se produce es por la negativa de Rivera y que éste se enfrente con los suyos que se sienten incómodos con su giro a la derecha. Y por eso, son muy poco inteligentes los gritos de "Con Rivera no" que marcaron la celebración de la victoria del PSOE. El PSOE debe aspirar a rescatar a una parte de su electorado que se fue a Ciudadanos cuando éste se ofrecía como una bisagra, ahora que gira a la derecha.

 

La unión de las derechas, más difícil que nunca.

Casado achaca el estrepitoso fracaso del PP a la fragmentación del voto de la derecha. Parece obvio pero por obvia es una explicación que no explica nada. El desastre del PP creo que tiene antecedentes en dos asuntos de mayor cuantía. El primero, los juicios contra numerosos dirigentes del PP que transmiten la imagen de corrupción generalizada y acaba por pasar factura. El segundo, la gestión de la crisis económica que se ha basado en la devaluación salarial. Ambos factores son achacables a Rajoy y a los suyos aunque la factura la tenga que pagar Casado. Éste, además, ha cometido errores propios. El fundamental, ponerse a competir con Vox en el terreno de éste anunciando que "el PP ya ha cambiado", es decir se ha hecho tan extremista como Vox. Si pensaba que ese mensaje traería de vuelta a los que estaban ya en Vox, se equivocó. Antes al contrario, justificaba el paso a Vox. En Euskadi el PP ha dejado de tener representación y en Cataluña casi. Seguramente, que a los electores del PP en esas CC AA no les parece ni medio bien la propuesta de suprimir la autonomía catalana por tiempo indefinido. El resultado es que el PP ha dejado de ser un partido de implantación nacional.

En resumen, el desastre del PP trae causa de los escándalos de corrupción, especialmente en su feudos de Madrid y Valencia; en la propuesta de suprimir el autogobierno y en la gestión de la crisis económica, basada en la devaluación salarial. Luego ha venido Vox a rematar la faena.

Aznar suele decir que ganó las elecciones después de unir a las derechas, atrayéndolas al PP. Hoy, esa fórmula parece inviable. Ciudadanos se dedica a hacer OPAs hostiles al PP y no reconoce la primogenitura de Casado a pesar de que tiene más votos. Confía en que el PP se descomponga a lo cual está dispuesto a contribuir. Vox considera que la derechita cobarde y la veleta naranja no merecen ninguna consideración. ¿En torno a quien se pueden unir las derechas? ¿Sobre qué discurso? Lo único seguro es que, hoy, la unión de las derechas solo se produce después de las elecciones y solo si los números dan para alzarse con el Gobierno, pero no antes de las elecciones. Y sin eso, con la ley electoral en la mano, las derechas tienen muchas papeletas de seguir perdiendo.

De los apostólicos a Vox: la derecha enloquecida.

Por fin somos un país europeo normal. Ya tenemos a la extrema derecha en el Parlamento. El león no era tan fiero como le pintaban: un 10 % de los votos es mucho, pero mucho menos de lo que nos decían que iban a tener. Algunos dicen que Vox a quien más ha perjudica es a las derechas, al hacer inútil muchos de sus votos. Pero yo creo que no. El PP entra en decadencia mucho antes de que Vox irrumpa. Es decir, Vox (y en cierto modo también Ciudadanos) recoge las frutas caídas al suelo, no las arranca del árbol. Hasta ahora.

El relato (o sea el cuento) en que Vox justifica su existencia en un puro disparate. Según éste en España hay una dictadura de las izquierdas, las feministas, y otros progres que quieren destruir nuestro modo de vida tradicional. El PP (la derechita cobarde) no ha sido capaz de oponerse a esa dictadura y ha sido blanda contra los separatistas, a los que propone ilegalizar. Vox encarna la única resistencia a esa dictadura porque el PP es flojo y Ciudadanos es una veleta.

En la Historia de España hemos tenido una amplia variedad de grupos reaccionarios desde los absolutistas, los apostólicos, los carlistas etc. hasta llegar, en tiempos recientes, al nacional-catolicismo de Franco. Todos ellos enemigos del progreso. Todos ellos causantes de variadas catástrofes. Vox es tributario del franquismo enumerando a los enemigos de España: rojos y separatistas, a los que ahora se añade las feministas. Su credo es muy dudosamente democrático y, desde luego, va contra la Constitución, en particular de su artículo 2, que establece la unidad de España y a renglón seguido, la autonomía de regiones y nacionalidades.

Vox no es un partido nuevo: hace cuatro años ya se presentó a las elecciones sin ningún éxito. ¿Por qué ha eclosionado precisamente ahora? ¿Qué es lo que le hace diferente de otros grupos de extrema derecha que han concurrido a las elecciones una y otra vez sin ningún éxito?

La diferencia es que Vox es una escisión del PP. Abascal es un protegido de Esperanza Aguirre, que, siguiendo el consejo mexicano (vivir fuera del Presupuesto es vivir en el error) ha vivido del erario público toda su vida, obteniendo una mamandurria detrás de otra. Lo nuevo es la impresionante bajada del PP que pasa de 10,87 millones de votos en 2011 y 4,36 millones hoy. Es casi una implosión, que recuerda la voladura incontrolada de UCD. Ahora Vox compite duramente con el PP y es el primer interesado en que el PP reviente. El otro es Ciudadanos. Veremos si el PP resiste.

Es fascinante que otra vez oigamos en España voces contra el progreso. El grito de "¡Vivan las caenas!" parece que resuena otra vez. Es la derecha que, en la crisis, enloquece.

 

 

 

 

Reflexiones sobre las elecciones generales  
  
Adolfo Piñedo Simal


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