   viérnes 08 de febrero de 2019

El Socialista Nº 008 | Mucha crispación y ninguna idea: el irresponsable plan de Casado y Rivera para Cataluña | Publicado. viérnes 08 de febrero de 2019

Mucha crispación y ninguna idea: el irresponsable plan de Casado y Rivera para Cataluña

Las derechas de Casado y Rivera traspasan todas las líneas rojas y torpedean cualquier salida a la crisis catalana. Vox es quien maneja los hilos de esta derecha radicalizada y sin ideas.

08/02/2019

Editorial de El Socialista

 

Las derechas españolas han cruzado esta semana una peligrosa línea: la del insulto, la crispación y la irresponsabilidad en torno a Cataluña. Casado y Rivera exageran, teatralizan e intentan engañar a los ciudadanos, creyendo que así arañarán algunos votos. El plan de PP y Ciudadanos es poner piedras en el camino del diálogo constitucional emprendido por el Gobierno de Pedro Sánchez, que busca una salida a la crisis tras siete años de dejación de funciones del Ejecutivo de Mariano Rajoy. Mientras, Vox mueve los hilos de estas derechas –cada vez más radicalizadas– y espera, agazapado, su momento.

Casado y Rivera han decidido abandonar el centro y competir por la extrema derecha. Y, en esa senda, desprecian el sentido de Estado. Primero, porque son incapaces de articular una propuesta para el encaje territorial. Ambos afirman que quieren a Cataluña unida a España, pero nos demuestran cada día que no están dispuestos a hacer el más mínimo esfuerzo para lograrlo. Segundo, porque son incapaces de practicar una oposición a la altura de las circunstancias. Prefieren torpedear cualquier intento de diálogo y acuerdo. Son incapaces incluso de debatir con un mínimo de decoro. Prefieren el insulto.

La ausencia de ideas y el recurso al insulto no es nuevo en la derecha. ¿Recuerdan cuando en 2010, en uno de los momentos más duros de la crisis, Cristóbal Montoro –quien después sería ministro con Rajoy– dijo aquello de "que se caiga España, que ya la levantaremos nosotros"? Algo parecido parecen decir ahora Casado y Rivera, que se presentan, al mismo tiempo, como pirómanos y bomberos: "Que arda Cataluña, que arda España. De sus cenizas sacaremos un puñado de votos". Esa es su hoja de ruta. Cuanto peor, mejor (Rajoy dixit).

El último paso en esta escalada de irresponsabilidad es la convocatoria de manifestaciones este domingo. La táctica no es nueva. Porque, ¿qué hizo la derecha cuando un Gobierno socialista emprendió el proceso que permitió acabar con ETA? Salir a la calle. ¿Y cuando un Gobierno socialista aprobó el matrimonio entre personas del mismo género? Salir a la calle. ¿Y cuando un Gobierno socialista reformó la ley del aborto? Salir a la calle. La derecha de Casado, Rivera y Abascal tiene pocas ideas para que España avance, pero tiene aún menos escrúpulos: la crispación es su plan.

La excusa de todos ellos es una supuesta humillación del Estado. Eso es lo que justifica su retahíla de insultos a Sánchez. "Presidente ilegítimo", "catástrofe", "escarnio a la Historia", "felón", "incompetente", "mediocre", "peligro para España", se despacharon. Nunca en democracia se había insultado tanto a un presidente. Pero, además, Casado se atrevió a decir que dialogar es "lo más grave que ha ocurrido en España desde el 23 de febrero de 1981". Casado, el líder de un partido, el PP, bajo cuya Presidencia se gestó en Cataluña un referéndum ilegal. Ese fue el momento más grave, y el PSOE estuvo a la altura de las circunstancias: en la defensa del Estado y la legalidad, y sin airear las críticas que cabía hacer en aquel momento.

El del PP fue un Gobierno escapista. Durante siete largos años miró hacia otro lado: hizo dejación de funciones en Cataluña, no abordó la crisis territorial y dejó crecer el problema. En ausencia de diálogo y de soluciones políticas, todo el peso recayó sobre los jueces. "A veces, no tomar ninguna decisión es la mejor decisión", decía Rajoy. Y se equivocaba, porque con su estrategia el voto independentista pasó del 10% en 2011 al 47% en 2017. Casado y Rivera deberían aprender de sus errores.

Ahora, el Gobierno socialista ha emprendido una ruta clara: diálogo en el marco de la Constitución. Ley en una mano y diálogo en otra, porque en democracia se puede hablar de muchas cosas, pero sólo se puede actuar en el marco de la legalidad. Ese diálogo tiene dos planos. El primero es el institucional, con la comisión bilateral entre Gobierno central y Gobierno catalán establecida en el Estatut de Cataluña, una comisión que el PP no convocó en siete años, mientras el independentismo crecía en las calles. El segundo espacio es una mesa abierta de partidos, donde las formaciones podrán buscar puntos en común para salir del actual escenario, y donde una persona neutral y elegida por consenso coordinará los trabajos, ayudando en el desarrollo de las conversaciones y aportando transparencia.

Hablar con el que piensa diferente no es lo más sencillo. Compartir mesa con el contrario no es lo más cómodo. Pero un Gobierno responsable es aquel que no mira hacia otro lado ante los problemas. El Gobierno de Pedro Sánchez no teme el diálogo porque tiene clara su posición: diálogo dentro de la ley, en el marco constitucional. Casado, Rivera: no se quiere más a España por envolverse en una bandera más grande, el mejor patriota es aquel que trabaja sin descanso para intentar resolver los problemas de su país. En eso estamos los socialistas.

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El Socialista


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