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   jueves, 03 de diciembre de 2019

Por Jorge Tinas Gálvez| UN DEBATE NECESARIO | publicado el jueves, 03 de 2019

La decisión de acometer la moción de censura contra el gobierno de Rajoy, pese a los discutibles apoyos parlamentarios que fueron necesarios, fue mayoritariamente aceptada en el Partido porque la dignidad política lo exigía, no podía el PSOE quedarse impasible ante las sentencias por la corrupción del PP y la impunidad en la que los populares querían permanecer. Gran parte de la sociedad española recibió con esperanza el nuevo gobierno, aun sabiendo de su debilidad por el escaso número o de diputados que lo soportaban y las grandes dudas que suscitaban los grupos independentistas que apoyaron la moción.

No sin recelos y escepticismo, también se fue aceptando una política de distensión con los partidos catalanes tras el apoyo que se había dado al gobierno del PP en la aplicación del 155, aunque la respuesta a esa política de diálogo fue por parte de los independentistas la misma de siempre, o tragamos con el referéndum de independencia o nada. Además de insistir en la necesidad de intervenir ante la justicia para liberar a sus presos, olvidando la separación de poderes en una democracia. Sobre este asunto, pese a insistir en la única respuesta posible se hizo un movimiento sobre la tipificación de los delitos, a través de la abogacía del Estado, que muchos españoles no entendieron y los beneficiados por tan discutida actuación la consideraron irrelevante

Las actuaciones del gobierno han estado llenas de abundantes contradicciones, con afirmaciones prematuras sobre acciones que por no estar maduradas no han podido llevarse a cabo y la necesidad de rectificaciones posteriores a algunas declaraciones de miembros del ejecutivo, que han puesto de manifiesto una gran falta de coordinación y demasiada improvisación. El ejemplo más destacado ha sido la proclamación del inmediato traslado de Franco del Valle de los Caídos, que ahora no se sabe ni cuándo ni a donde se podrá llevar a cabo. No obstante, nada de esto ha supuesto un grave deterioro ante aquellos que anteponen en su valoración las propuestas de un gobierno decidido a abordar políticas sociales y corregir algunos de los desmanes de los años de gobierno del PP.

Para el potencial votante de centro izquierda la posición virulenta de los nuevos dirigentes del PP y el seguimiento ante esta actitud de Ciudadanos han supuesto una mejora de imagen del PSOE, que parecía reflejarse en los resultados de las encuestas de distintos medios.

En relación con el grave problema de Cataluña y la decisión de acercamiento a los gobernantes de la Generalitat, con propuestas de normalidad institucional y la decisión de buscar vías políticas al amortiguamiento de la situación, han sido fuertemente criticadas por la oposición, anclada en una irreductible postura de aplicación inmediata del artículo 155 de nuevo, pero no así por muchos ciudadanos, que han entendido que por irracional que parezca, hay un porcentaje muy elevado de la población de Cataluña que sigue apostando por la independencia y el gobierno debe manifestar vías de solución, siempre dentro de la legalidad constitucional, que permitan algún cambio de actitud de los partidos y gobernantes catalanes.

La realidad ha demostrado que la nueva forma de enfrentarse al problema por el gobierno del PSOE ha roto la unanimidad de criterio de los independentistas, fragmentados en dos posiciones, la más pragmática de ERC convencidos de la imposibilidad de avanzar en sus pretensiones por la vía de la ruptura unilateral y la de los seguidores de Puigdemont, quién desde su bastión belga sigue apostando por el "cuanto peor mejor". Esta nueva situación podría albergar alguna esperanza de mejorasino fuera porque el presidente Torra, no es más que un iluminado decidido a seguir sin el más mínimo reparo las instrucciones de su jefe, cómodamente asentado en Waterloo. Así, desde su cargo de presidente del gobierno de la Generalitat no solo realiza permanentes desplantes al gobierno de España sino que lanza intolerables insultos y descalificaciones a todos los españoles, llegando en los últimos tiempos a propugnar modelos de actuación ante la independencia basados en la violencia.

Tan insostenible situación ha coincidido con la primera realidad electoral,que nos ha venido a demostrar en la medida que eran valoradas las políticas de gobierno del PSOE, tanto en su dimensión autonómica como nacional, precisamente en la Comunidad más determinante para el futuro del Partido, Andalucía.

Pueden hacerse cuantas interpretaciones se deseen, pero los resultados han sido muy concluyentes , han sido los peores en los casi 40 años de gobiernos socialistas y por mucho que algunos se empeñen en imputar la responsabilidad exclusiva del alejamiento del electorado, al gobierno del PSA, los efectos de los errores de gestión , el efecto de la corrupción y en cierta medida el deterioro por tantos años de gobierno sin alternancia no han sido determinantes y el que casi 400.000 andaluces hayan dado su voto a la extrema derecha de VOX ha sido consecuencia de la incomprensión de una falta de respuesta del gobierno central ante los permanentes insultos a la población andaluza y las amenazas de ruptura de nuestro país.

Los hechos acontecidos con posterioridad, en el entorno de la celebración del consejo de ministros en Barcelona han abundado en la opinión de muchos españoles de que esta política de relajación permanente ante las provocaciones no es el camino. Si alguna de las formas de la convocatoria de las reuniones ya fueron discutibles, la aceptación de firmar documentos excluyendo citar la Constitución, base sustancial de nuestra democracia, por imposición de los independentistas, es intolerable.

El permanente chantaje con la amenaza de no aprobar los Presupuestos, no puede ser aceptado por nuestro Partido , unos PGE no permiten perder la dignidad centenaria de nuestra institución y la honda preocupación que nos debe llenar a todos los socialistas es esta falta de visión de la gravedad que supondría para el país la ascensión de la extrema derecha.

Se están dando pasos muy positivos que pueden ser valorados por una mayoría de progreso del electorado ante las próximas elecciones, pero la contaminación que está produciendo la falta de firmeza, que no supone la aplicación inmediata del 155, sino respuestas con la ley en la mano, ante los insultos y las amenazas, nos pueden llevar al más absoluto desastre.

En esa situación es imprescindible la apertura de un debate, en todos los niveles y órganos del Partido, así como en la sociedad, porque tanto la militancia, como los ciudadanos simpatizantes y en otros momentos votantes del PSOE, requieren que se les explique cómo es posible que hayamos llegado a un punto en el que la situación de Cataluña marque de forma determinante no solo la política española en su totalidad sino el futuro de la tranquilidad de todos los españoles,muy especialmente la de los catalanes no independentistas que en algún momento han podido sentirse abandonados.


UN DEBATE NECESARIO   

  

Por Jorge Tinas Gálvez

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